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Los múltiples errores en Medimás

Los desaciertos del Gobierno nacional en cabeza del ministro de Salud anterior, Alejandro Gaviria, y del superintendente nacional de Salud, Norman Julio Muñoz, empezaron desde el mismo momento en que autorizaron el funcionamiento de la EPS Medimás, sin contar con el patrimonio requerido. 

El Decreto 2702 de 2014 plasmó la intención del Gobierno de fortalecer las condiciones de habilitación financiera de las EPS, estableciendo márgenes mínimos de patrimonio y de reservas técnicas, lo cual no se cumplió en el caso de Medimás cuyo capital suscrito fue de apenas un millón de pesos y el capital pagado cero pesos.

La proyección financiera se sustentó en apalancar el patrimonio de la entidad con los resultados de la operación del aseguramiento, lo que resultaba idealista toda vez que la siniestralidad de aproximadamente 5 millones de afiliados históricamente estuvo muy por encima del porcentaje de equilibrio, es de 90% en el régimen contributivo y del 92% en el régimen subsidiado.

El análisis de la Supersalud para transferir la habilitación de Cafesalud a Medimás se basó en unas proyecciones financieras ingenuas, donde ajustando la operación del aseguramiento en 10 años se lograría cumplir con los requerimientos financieros; lo que resulta inviable, todas vez que el Decreto 2702 otorga un plazo de 7 años para cumplir dichas condiciones.

Por otro lado, recibir afiliados con una siniestralidad del 117% y gastos de administración de 12% no hacía fácil equilibrar la operación corriente, máximo cuando la nueva entidad no contaba con experiencia alguna en la gestión del aseguramiento en salud.

Como resultado de estas ligeras expectativas financieras, transcurridos apenas cinco meses, al cierre del año 2017, la misma Supersalud realizaba análisis del indicador de capital mínimo expresando que la entidad proyectó un resultado positivo de 428.190 millones de pesos, pero en la ejecución obtuvo un valor positivo de apenas 6.122 millones de pesos, es decir, generó una diferencia negativa por 422.068 millones de pesos.

Igual comportamiento mostró Medimás en el indicador de patrimonio adecuado, dígase solvencia en el modelo financiero aportado. Al obtener la habilitación, la entidad proyectó un valor negativo de 875.317 millones de pesos, sin embargo, en la ejecución cerró con un valor negativo de 1 billón 286.886 millones de pesos, generando una diferencia negativa por 411.569 millones de pesos.

Las diferencias entre lo proyectado y lo ejecutado son significativas, lo cual  era de esperarse, en tanto que ese fue el comportamiento mostrado en la ejecución en Saludcoop y Cafesalud y no se podían esperar que ocurriera un milagro para cambiar la tendencia.

Los afiliados 

Con respecto a la inexperiencia de Medimás en la gestión del aseguramiento, la EPS ni siquiera tiene conciencia de la cantidad de afiliados que posee. En un reporte a diciembre 31 de 2017 a la Supersalud la EPS informa de 4.082.486 afiliados, mientras que en la Base de Datos Unica los afiliados sumaban  4.552.897 usuarios en los regímenes contributivo y subsidiado.

Teniendo en cuenta que la principal función de las EPS es garantizar la prestación de los servicios de salud a los afiliados y esto se cumple al disponer de una red de servicios contratada, la Supersalud encontró que de 2.293 contratos revisados, 341 no  tiene diligenciada la fecha de inicio ni terminación de los acuerdos de voluntades; lo que es más grave Medimás EPS incluyó entre sus prestadores de servicios a entidades cuyo objeto social difiere a la prestación de servicios de salud o prestadores  no habilitados en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud.

Una vez entrada en operación la EPS, los órganos de control han identificado inconsistencias en los documentos aportados para obtener la habilitación y la transferencia de los afiliados, se y trata nada más del modelo de atención en salud, quizás el documento más trascendental en la gestión del aseguramiento en salud, por cuanto contiene los elementos estratégicos y operativos que permiten garantizar a los usuarios la atención continúa; en el modelo en salud presentado por Medimás en el marco del plan de reorganización institucional y el remitido posteriormente a la Supersalud, es sustancialmente diferente.

Quejas desde el principio

En palabras de la Superintendencia, se advierte una exposición de la entidad a un riesgo operativo en el componente de la planeación de la atención en salud y a un riesgo de resultados negativos en salud por inadecuada gestión de la atención (diagnóstico, tratamiento y seguimiento) de los pacientes consultantes, debido al volumen de diagnósticos inespecíficos como los signos y síntomas mal definidos.

Durante el tiempo de operación de Medimás ha sido una constante las quejas de los usuarios, en la mayoría de los casos por barreras de acceso a los servicios de salud a sus afiliados; los datos oficiales dan cuenta que fueron notificadas en su contra 2.901 acciones de tutela por conceptos POS durante el periodo de noviembre de 2017 a marzo de 2018 y 2.890 tutelas NO POS durante el mismo  periodo.

A todo lo anterior se suma, los incumplimiento de los plazos establecidos en el contrato de compraventa de acciones presentado por Cafesalud EPS S. A. y que sirvió de base para la aprobación del plan de reorganización empresarial, así como en el reconocimiento de las alícuotas derivadas del contrato de compraventa.

Un caos que no tiene fin

Desde la decisión de intervenir y luego liquidar a la EPS Saludcoop, cerca 5 millones de afiliados han vivido en la zozobra.

Primero se les trasladó a Cafesalud EPS, una de las empresas del grupo Saludcoop; y más recientemente a través de una operación de venta los afiliados pasaron a Medimás.

Desde su conformación Medimás fue cuestionada por cuanto en sus estatutos los socios aprobaron un capital autorizado por un millón de pesos y capital suscrito de la sociedad por igual valor, lo más sorprendente es que el capital pagado fue de cero pesos, lo que quiere decir que la sociedad se constituyó para apalancarse con los recursos de la unidad de pago por capitación.

Los órganos de control, como la Procuraduría, alertó que los virtuales compradores no contaban con el músculo financiero, ni con la experiencia suficiente para asumir el aseguramiento de los afiliados que venían de Cafesalud. También cuestionó el incumplimiento en el pago de los dineros, por la compra de 19 clínicas de las cuales 8 han sido cerrada, que integran a Esimed, sumado a la falta de pago de los cánones de arrendamiento, deuda que asciende a más de $32 mil millones de pesos, así como a la falta de condiciones para la debida atención de los usuarios.

Por otra parte, un informe reciente de la Contraloría General de la República da cuenta de los anticipos sin legalizar, pagos concentrados en las IPS socias de la entidad matriz propietaria de la EPS y de pagos de gastos administrativos ejecutados con anterioridad a la constitución de la Medimás. Uno de los hallazgos más relevante fue la cifra de $718.623.416 mil millones de pesos registradas como anticipos a clínicas, algunas de ellas socias de la EPS.

La operación de venta de Cafesalud, a Medimás surge del interés de un grupo de clínicas por hacerse al control del aseguramiento en salud, pensando en apalancar sus actividades de prestación de servicios, sin contar con los recursos financieros requeridos, como expresa la Liquidadora, al revisar el cronograma de pago de las acciones de Cafesalud, suscrito en julio y agosto de 2017, “los compradores se encuentran en mora de más de 90 días, habiendo hecho un último pago parcial en el mes de julio, lo que ubica la deuda en más de $74.101 millones de pesos, sin incluir los intereses de mora correspondientes”.

Supersalud en el corto período de operaciones Medisalud, impuso la medida de vigilancia especial, adoptada el pasado mes de octubre, así como impuso cuantiosa sanción por  1.500 salarios mínimos legales mensuales, por fallas en los servicios a los usuarios.

Ahora es la propia Agente Liquidadora de Saludcoop EPS, Angela María Echeverri, la que anuncia la revocatoria de la venta de Cafesalud EPS, ante los reiterados incumplimientos de los compradores.

Corresponde a la Superintendencia Nacional de Salud y al Ministerio de Salud, buscar una solución para garantizar la continuidad en la atención a los afiliados.

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