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Tortícolis, más que un simple dolor de cuello

Por mala postura, estrés o por un movimiento brusco se produce la tortícolis (o mico como le llaman coloquialmente en algunas partes). Problema común que genera frecuentes visitas al médico, dijo Diva Ferreira, médica especialista de la Nueva EPS.

Se trata de una contracción muscular prolongada en la zona del cuello (donde están implicados músculos como el esternocleidomastoideo y otros), que causa dolor e incapacidad de movimiento, por lo cual la cabeza se inclina hacia un lado. Precisamente este problema hace que mientras la cabeza gira hacia un hombro, el mentón queda señalando hacia el hombro opuesto.

Entre los síntomas, los cuales son fáciles de detectar, están el dolor cervical, el movimiento limitado en el área del cuello y rigidez en los músculos de esa zona, dolor de cabeza y se presenta una postura anormal de la cabeza.

Una de las causas más frecuentes es la mala postura, por ello se recomienda tener ciertos cuidados especiales; por ejemplo, al utilizar almohadas muy altas o muy bajas al momento de dormir.

Asimismo, “pasar mucho tiempo hablando por teléfono con una postura forzada y poco ergonómica o evitar movimientos bruscos del cuello. Las técnicas de relajación y los estiramientos regulares de la zona cervical reducen el peligro en pacientes propensos a padecerla”, añadió la doctora Ferreira.

Aparte de la tortícolis común, causada por movimientos bruscos del cuello o malas posturas, hay de otros tipos como la idiopática, la cual se produce por causa desconocida.

Igualmente, está la tortícolis congénita, que se da dentro del útero. Es en caso de que el feto se haya colocado en una mala posición durante su crecimiento o cuando se dan problemas en el riego del cuello del feto.

Otra es la espasmódica psicógena (o de origen sicológico), se reconoce por crisis espasmódicas del cuello acompañadas de dolores y su aparición puede deberse al estrés o la fatiga.

“Lo más importante para tratar esta enfermedad es realizar tratamientos con calor seco y masajes, junto con calmantes musculares al paciente. El uso de collarín (inmovilizador) puede darse en determinados casos. Además, una vez que la movilidad del cuello mejora, es recomendable realizar estiramientos de los músculos afectados”, iteró la especialista.

Es recomendable que si alguien presenta algunos de los síntomas acuda al médico, quien le recomendará el tratamiento adecuado según el tipo dolencia.

 

Luisa Fernanda Rodríguez Jaramillo
Luisa Fernanda Rodríguez Jaramillo
Comunicadora social y periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá) y especializada en orientación profesional y ocupacional de la Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta).

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