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Podríamos conocer y determinar nuestra expectativa de vida

La edad cronológica (la del calendario), casi nunca coincide con la edad biológica (la real). No todos los organismos humanos envejecen al mismo ritmo. Además de la condición genética, en la mayoría de individuos la edad efectiva depende del estilo de vida, de las costumbres y de las actitudes. Esto podría ser una buena noticia, porque significa que con inteligencia estamos en capacidad de “manipular” o controlar nuestra edad en un margen importante.

Múltiples investigaciones científicas sobre longevidad han permitido establecer parámetros sobre los cuales se puede evaluar la expectativa de vida de las personas. Ello significa que se han logrado determinar con alto nivel de precisión los factores que más influyen en el envejecimiento y que pueden medirse en cualquier persona. Entre ellos están el comportamiento emocional, la nutrición, los hábitos (exposición a riesgos) y el condicionamiento físico.

El manejo de las cargas de estrés, las relaciones personales y las conexiones espirituales afectan el estado del cuerpo. Las emociones desencadenan acción fisiológica, con efectos directos en el sistema cardiovascular, motor del organismo humano. Una elevada secreción de adrenalina, por ejemplo, puede aumentar la presión arterial y provocar taquicardia minando el trabajo del corazón, con el consecuente desgaste. De la misma manera puede darse una secreción inadecuada de cortisol, la hormona del estrés que provoca daños al aumentar los niveles de azúcar y grasas en la sangre.

De la calidad de la nutrición depende la salud y la construcción corporal. “Somos lo que comemos” dice un aforismo, pero este es un tema difícil de enfrentar en Colombia por unas costumbres alimenticias nocivas demasiado arraigadas, que generalmente son defendidas de manera populista por gobernantes, dirigentes, líderes falseados y muchos medios de comunicación irresponsables. Promueven la comida chatarra folclórica llena de grasa animal (y trans) y frituras, como patrimonio cultural en uno de los más aberrantes actos de engaño y mala educación a la comunidad. (Bandeja paisa, empanadas y rosquillas fritas, vísceras, chunchullos, chicharrones, tamales con tocinos, etc.). Ello sin hablar de la nefasta azúcar añadida, especialmente en líquidos como las casi proscritas gaseosas y jugos artificiales.

El consumo de alcohol y tabaco por ser malos hábitos (adicciones) socialmente aceptados, se han masificado incidiendo en la degeneración temprana de los organismos. Sus efectos son desastrosos por la cantidad de dolencias que desencadenan. El licor causa daños catastróficos en el comportamiento humano, además de la enorme toxicidad, tolerancia y dependencia. Es con gran ventaja la droga que más mata y enferma. Es fundamental determinar el grado de relación o dependencia que las personas puedan tener con estas sustancias, incluyendo a los fumadores pasivos.

La condición física de una persona es definitiva, ya que afecta el metabolismo integral y el funcionamiento corporal. Un buen nivel de actividad física podría ayudar a contrarrestar la mayoría de eventos anteriores. El sedentarismo, además de provocar sobrepeso, obesidad, lentitud y daño cardiovascular, lleva a degeneración orgánica temprana. Es por lo tanto una variable determinante de la expectativa de vida útil.

Cada uno de estos factores puede evaluarse en una persona para calcular su edad biológica mediante pruebas y tests prácticos. A partir de las investigaciones científicas hemos podido ponderar y tomar referentes para formular ítems de valoración con alto nivel de precisión. Ello permite diagnosticar el estado general y especialmente la expectativa de vida, mostrando lo que muchos han dado por llamar como “el reloj de la muerte”. Es decir cuánto tiempo nos queda de vida.

La edad biológica también podría ser medida a través de una serie de proteínas que tenemos en nuestro cuerpo, al menos, así lo afirma un estudio realizado por un grupo de investigadores alemanes. Estas proteínas estarían ligadas al ADN de las células del cuerpo, que aparecen cuando se dañan (las células).

Una compañía de relojes ha desarrollado un dispositivo (como un reloj) que en base a varios factores como la nutrición, el estrés, el estado físico, los riesgos y los hábitos, calcula el tiempo de vida medio que vivirá la persona que lo porte. El reloj ha sido diseñado por la compañía Timex, y tiene como principal función mantener permanentemente informado a su propietario sobre su expectativa de vida.

Lo interesante es ver como si mejoramos el estilo de vida, el tiempo se prolonga. Pero si bebemos (alcohol), fumamos, somos sedentarios, incrementamos el consumo de grasas (animales y trans) y azúcar, las posibilidades de vida se acortan. Se motiva así una oportunidad para tomar una decisión sabia frente a la vida de cada uno.

Aunque estamos en otras manos aún más sabias, esto es útil para tener mayor responsabilidad, buen autocuidado, ser más productivos y cumplir una misión en la vida. Es decir tenemos a la mano formas efectivas para hacer que al reloj de la muerte no se le acaben las pilas antes de tiempo.

Apostilla: Ninguna riqueza del mundo, ni poder, ni posición están por encima del valor de tener una firme «Actitud Saludable» («Café para el alma» F. Arévalo).     

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