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La Telemedicina en tiempos de pandemia

En lo social vivimos momentos únicos, no sólo por todas las condiciones que la pandemia obliga, sino además por lo fenómenos derivados de la imposibilidad de tener reuniones físicas. El fenómeno implica una explosión de actividades online:  cafés virtuales, lives, webinar, fiestas virtuales etc..; incluso toda la actividad laboral que es susceptible de “virtualizarse” vive un momento de apogeo que de hecho puede ser abrumador, sin embargo, los tiempos lo exigen y nuestra capacidad de adaptación se comprueba día a día.

En materia de salud la explosión de acciones y estrategias incluyen ahora a la “telemedicina” como una herramienta eficaz, cuya aplicación y opción facilita a los Sistemas de Salud el trabajo de los profesionales, igual que el control y la prevención de los pacientes.  La rapidez con la que se asumió esta herramienta por la mayoría de los profesionales y sistemas de salud del mundo es un fenómeno que obliga a reflexionar al respecto.  

En un reciente articulo publicado en The Lancet, Paul Webster[1]  señala “cómo el uso de la telemedicina ha aumentado en más de 10 veces en las ultimas semanas en Estados Unidos”. Un primer factor asociado, tiene que ver con que los seguros, aseguradoras o sistemas permiten formalmente su adopción. Para el caso de sistemas basados en el aseguramiento, como lo son algunos de los sistemas en Latinoamérica, implica el reconocimiento de códigos específicos de adopción para el cobro y pago de la prestación.

El segundo factor -que va de la mano con el anterior-, es que los sistemas validen técnicamente su adopción en términos regulatorios, se crearon nuevas reglas, se adoptaron otras y, en países como México, Colombia, Chile y Perú; se han visto como estos cambios regulatorios excepcionales -que en promedio mantienen su condición de excepcionalidad hasta finales del año-, han permitido la adopción rápida y práctica -aunque se tuvo mucho tiempo para prepararnos-. Hoy, en diferentes países, muchos de los que están inmersos en todo el “Ecosistema de Salud Digital”, ven cómo los tiempos tan complejos que vivimos permitieron destrabar o al menos agilizar -así sea de manera temporal- los grandes obstáculos existentes, no sólo regulatorios, sino también los asociados a la confianza, y a partir de esos cambios, ahora los riesgos médicos legales súbitamente pueden ser reevaluados permitiendo la adopción.

El tercer factor, esta justamente asociado al paciente y cómo se instala la telemedicina como una posibilidad real, posible, segura. Muchas de las especialidades médicas no son susceptibles de ser prestadas pero subespecialidades de la medicina interna, la psiquiatría, dermatología, radiología, neurología entre muchas otras, lo son y se convierten en una verdadera posibilidad de acceso para nuestros pacientes, el doctor Alejandro Mauro en una entrada del foro de salud digital, disponible en: https://discourse.forosaluddigital.cl/t/que-profesiones-y-especialidades-medicas-pueden-hacer-telemedicina/1050 hace un recuento que ofrece The Northeast Telehealth Resource Center, muchos pacientes encuentran en la telemedicina la posibilidad de acceso y a partir de ello, se aumenta la confianza, fundamental para que efectivamente se pueda adoptar una estrategia, prestación y servicio como este;  también se rescata y se instalan los esfuerzos de los gestores, que durante años, han impulsado acciones coordinadas al respecto y encuentran el impulso sistémico necesario.

Posiblemente, el cuarto factor intrínsecamente relacionado el anterior, es la confianza de los profesionales, quienes eran renuentes, “De repente, después de años de resistencia a la atención médica virtual, nuestros médicos la desean»[2].

Ahora bien, una de las preguntas que surge tiene que ver con la permanencia del cambio, a ese respecto. Desde mi perspectiva, la respuesta a la incógnita se relaciona con varios conceptos relacionados con la calidad.

Primero, la Seguridad del Paciente, una nueva arista que muchos expertos de la seguridad estamos desarrollando y que estará condicionada necesariamente con garantizar la idoneidad profesional, la posibilidad de establecer mecanismos seguros para el resguardo y privacidad de la información clínica, los mecanismos de seguimiento que se establezcan y sin duda, la protocolización del acto médico, pues dadas las dinámicas que una anamnesis y exploración física tiene en la telemedicina, se requerirá avanzar en generación de protocolos que apoyen este ejercicio.

Segundo, la Satisfacción del Paciente como elemento fundamental de la calidad, la confianza -ya lo hemos mencionado antes-, pero la adscripción de este concepto tiene que ver con la potencialización de la relación medico-paciente, pues la telemedicina implica una anamnesis más profunda,  los profesionales debemos hacer uso de todas los signos posibles, lo que agudiza la percepción e impacta en la calidad de la relación, la comunicación como eje fundamental del acto médico, se robustece y se potencia.

Y por último, la Gestión Clínica, entendida como la suma de gestión de procesos, medicina basada en la evidencia, liderazgo y participación, tiene un rol fundamental, procesos claros de derivación, de seguimiento, de inclusión de nuevos protocolos, rediseño de servicios; todos con la evidencia que podamos disponer.

Finalmente, La Formación y Capacitación que siempre es un factor fundamental y en este caso todavía más, por ejemplo, 10 de mayo de 2020, el Colegio de Médicos de Nuevo León, realizó un primer curso online de telemedicina, aunque no es el único, lo menciono como uno de los grandes ejemplos que hoy tenemos,  organizaciones como el CENS en Chile -quien ha realizado una excelente y gran gestión- lleva una larga trayectoria generando protocolos y contribuyendo a potencializar el ecosistema digital a través de formación y encuentros, es decir, existe una variada oferta y sumada a la necesidad de formarnos al respecto, visto de otra forma, una gran oportunidad.

Entonces, si la pregunta es cuánto tiempo permanecerá la telemedicina, la respuesta es, estaba, está y estará, sólo que los factores señalados, nos desafían a trabajar mucho más. Las organizaciones debemos alinearnos al respecto, toda la experiencia organizacional y de gestión que hoy tenemos deberá ser puesta a prueba, creo que esta enorme posibilidad que tenemos permitirá el fortalecimiento de La telemedicina y dejará todos los cimientos, derivando las grandes barreras que teníamos para su adopción.

[1] https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)30818-7.pdf

[2] Idem

*Mauricio Bonilla Sánchez. Médico cirujano con experiencia en gestión clínica, seguridad del paciente y calidad, gestión administrativa y organizacional de clínicas, hospitales, servicios de salud y Sistemas de prestación de servicios de salud. Experto en el área ambulatoria. Máster en gestión estratégica, especialista en Gestión estratégica de los negocios y actual doctorando en Salud Pública. Investigador en temas de gestión en salud, calidad, liderazgo, innovación, e-health, docente de Salud Pública, Administración en Salud, Calidad en Salud y Gestión Clínica.
Trabajó en Colombia como director médico de distintos prestadores de salud y posteriormente como director médico zonal de un asegurador; en Perú fue director médico de la operación de Integramédica en el país; actualmente se desempeña como gerente de Gestión Clínica en Integramedica S.A. Ha participado en formulación de proyectos, asesoría y gestión de planes y acciones en gestión clínica, seguridad del paciente y salud digital en España, Colombia, Perú y Chile.
Actualmente, paralelo a sus actividades en Integramedica, dirije un emprendimiento en e-health en Chile, llamado Saluta- centro de Salud digital (www.saluta.org) y es el CEO de Vivarium Health Consultores en Barcelona, España.
Es cofundador junto a Ximena Hernández y Gustavo Ribero de la Comunidad Iberoamericana de Gestión en Salud, red de profesionales que gestiona proyectos de difusión y comunicación bajo metodologías participativas en Iberoamérica.