31 de mayo, una lucha más para ganarle la partida al consumo de tabaco

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La reforma tributaria del año anterior gravó el cigarrillo a fin de garantizar con esto un ingreso de 500.000 millones de pesos para la salud. Así mismo, el impuesto también es una estrategia del Ministerio de Salud y Protección Social para evitar 2.300 muertes por enfermedades asociadas al tabaquismo. La ley antitabaco se resume en aumento de 2.100 pesos a las cajetillas de 20 cigarrillos en este 2018 en aras de desincentivar el consumo, lo que significa que en promedio una caja de cigarros tiene desde este año un costo de 4.200 pesos.  A esto se suma que la publicidad para este tipo de producto se ha limitado, se prohibió la venta al menudeo para menores de edad y las campañas educativas y de comunicación hacen énfasis en lo peligroso de adquirir o mantener este hábito.

Colombia como muchos países han adoptado estas medidas dentro del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco con el propósito de aunar esfuerzos para que las cifras de padecimientos asociados al consumo sean cada vez menores.

La OMS señala que cada año siete millones de personas mueren en el mundo por cuenta del humo y la nicotina. 890 mil, como fumadores pasivos.

Colombia no está exento de sumar a estos datos. De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social, “aproximadamente 21.000 personas fallecen al año por enfermedades atribuidas al consumo de cigarrillo, donde 8.595 se relacionan con enfermedades isquémicas del corazón, 4.584 por patologías pulmonares, 4.337 relacionadas con fallas cerebrovasculares y 3.076 con canceres de tráquea, bronquios y pulmón”.

Si bien estos datos son preocupantes, es aún más complejo que el consumo aumente en población cada vez más joven.  El Ministerio de Salud dice que un 17,4% de los adolescentes colombianos, ha probado el tabaco. Esto en comparación con la ingesta en adultos con edades comprendidas entre los 19 y 62 años es superior, puesto que, en el grupo de mayor edad, el porcentaje es de 12%.

Es de resaltar que las enfermedades que suscita el consumo del cigarrillo le cuestan al sistema de salud 4,7 billones de pesos anualmente, pero es de destacar que de 2013 a 2017 el número de fumadores se redujo en cifras, un 4,6 por ciento o, dicho de otro modo: “bajó de 12,9% a 8,3%”

Al respecto el doctor Camilo Andrés Prieto Valderrama, médico cirujano, filósofo y ambientalista señala que, aunque el tabaco es una droga potencialmente mortal, es lícita y que el uso de esta genera un fuerte impacto en el sistema de salud. En la sociedad, explica, se maneja una doble moral en torno a sustancias adictivas como el cigarrillo y el alcohol.

Desde una postura ideológica, Prieto Valderrama dice que “fumar cigarrillo es más peligroso para la salud, que fumar marihuana (…) En torno al tabaco hay un factor cultural y un factor empresarial que le genera un efecto de protección dentro de los mercados”. Señala que estos elementos contribuyen a que la demanda se mantenga incluso con los impuestos al consumo que desde el año pasado entraron en vigor con la reforma tributaria.

Para Camilo Prieto, la jornada del día mundial de lucha contra el tabaco, es la oportunidad para proponer como líder del Movimiento Ambientalista Colombiano, que el cigarrillo tenga un gravamen aún más alto que el actual “cuya destinación específica vaya al fondo de atención de patologías de alto costo relacionadas con cáncer”.

Agrega también que cualquier usuario del sistema de salud que sea fumador, “debe tener una carga de tributación mayor, destinada al ambiente, específicamente puede ser un impuesto por carbón, una carga impositiva a atender la degradación ambiental, porque fumar deteriora la calidad del aire, no solo del que lo inhala, sino de los dos fumadores”.

Dice que de acoger estas medidas se haría justicia, porque las cifras dan cuenta que, en Colombia, se gastan anualmente 450 mil millones para atender los tratamientos de pacientes con algún tipo de cáncer y se invirtieron 9 mil millones en Promoción y Prevención.

Sostiene además que las enfermedades que están asociadas con el daño del medio ambiente le cuestan al sistema de salud, 20 billones de pesos y de estos, 15 billones se invierten en patologías asociadas a la calidad del aire, en las que es válido afirmar que el cigarrillo aporta “sin contar la nicotina, monóxido de carbono, sustancias cancerígenas específicamente una que se llama benzopireno y adicionalmente gases irritantes”.

Respecto a la idea de la Philip Morris International, quizá la mayor multinacional que comercia con tabaco, de presentar dos productos: un dispositivo electrónico que cumple la función de cargador y una cajetilla llamada Heets que tiene porciones de tabaco envuelto en un papel especial que se inhala y produce vapor y no humo, el doctor Prieto dice que no hay evidencia que ese vapor genere cáncer. No obstante, afirma que “esto es una estrategia para perpetuar la adicción de una manera aparentemente más segura”.

Puntualizó que, si bien en esencia el ser humano tiene comportamientos adictivos, la idea es que estos impacten de forma mínima en la salud pública. Y que a pesar de las múltiples campañas que se llevan a cabo para reducir el consumo, buena parte de   la población mundial continuará con dicha conducta. “Entonces como eso va a seguir pasando, hay que buscar ser lo más responsables posibles. Quien quiere fumar, está induciendo un riesgo, entonces tiene que pagar por inducir ese riesgo y tiene que pagar por el daño ambiental, eso es lo que nosotros proponemos”.

Un día para exigir

Para este año, la campaña de la Organización Mundial de la Salud se centra en el riesgo que representa fumar para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, pues de acuerdo con dicho organismo, el consumo y la exposición al humo ajeno representan “el 17% de las muertes por cardiopatías”. A esto se suma que fumar es la segunda causa de enfermedades cardiovasculares, después de la hipertensión.

Los países que lamentablemente engrosan los porcentajes son los de medianos y bajos ingresos pues la OMS señala que “cerca del 80% de los más de 1000 millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos medianos y bajos, que son los que soportan la mayor carga de enfermedad relacionada con este producto”.

Para esta fecha la invitación a los gobiernos, desde el Convenio Marco, es hacer vigilancia estricta del consumo y aplicar políticas preventivas, proteger a la población no fumadora mediante la prohibición del consumo en lugares públicos y cerrados, en lugares de trabajo y el transporte público. También diseñar estrategias y actividades de apoyo que motiven a los fumadores a dejar el hábito y ser muy estrictos con las advertencias sobre el peligro que representa el tabaco; estas deben estar claras en los empaques de cigarrillos (con diseño neutro) y en los limitados espacios publicitarios donde se hable del producto, como también aumentar los impuestos para que obtener cigarrillos sea cada vez menos asequible.

Foto de: OMS y PIXABAY

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