Autorizaciones ilegibles: otra barrera al servicio de salud

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Adulto

A la tardanza en emitir las autorizaciones y la falta de red de servicios  se une una nueva problemática, la expedición de documentos ilegibles.

Una barrera de acceso a los servicios de salud ha impedido a Luis Felipe Pantoja de 84 años obtener los medicamentos o servicios de la Nueva EPS, la pre-autorización que le expidió esta entidad es totalmente ilegible, el documento no permite identificar ni la cantidad ni la descripción de los medicamentos o servicios autorizados.

Luis Felipe, afiliado a la Nueva EPS tuvo que acudir a la personería el pasado 22 de mayo para que intercediera y lograra un aumento en el tamaño de la letra en autorizaciones; Ante la situación, la personería notificó tanto al presidente de la Nueva EPS, José Fernando Cardona, como al Superintendente Nacional de Salud y hasta la fecha no ha recibido respuesta alguna.

“Ese documento no es una autorización. Es una burla contra el usuario de la EPS. Es inaudito que a un paciente de esa edad, en esas condiciones de salud, se le autorice un servicio sin que éste tenga la posibilidad de acceder a él, a través de un documento absolutamente ilegible”, dijo el Personero de Bogotá, Ricardo Cañón.

Teniendo en cuenta artículos como el 125 del decreto 019 de 2012 donde obliga a las Entidades Promotoras de Salud, EPS, a contar con sistemas no presenciales para autorizar los servicios de salud, de tal forma que el afiliado no tenga que presentarse nuevamente para recibir la misma y que en ningún caso las autorizaciones podrán exceder los cinco (5) días hábiles contados a partir de la solicitud de la autorización. Este proceso deberá reportarse a la Superintendencia Nacional de Salud y publicarse de forma periódica en medios de comunicación.

La aplicación de lo anterior beneficiaría en gran manera al afiliado, por esta razón, la personería, a través de la instauración de una tutela, buscará la restitución de los derechos del afectado. Mientras ese proceso avanza, hizo un llamado a todas las entidades prestadoras de servicios de salud para que, a la luz de este insólito caso, se verifique la calidad de atención a sus usuarios, pues no tienen justificación alguna los daños que se causaron al señor Luis Felipe, teniendo en cuenta su edad y su incapacidad.

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