En Bucaramanga, a la fecha se han presentado 208 casos de intentos suicidas

0
351

 

Según el informe más reciente de Forensis, que recoge datos del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia, desde el 2008 y hasta finales de 2017 se reportaron 19.977 suicidios, en un promedio de 1.998 por año.

Es de destacar que, para el año anterior, “se registró un incremento de 10,0% con respecto al año 2016 y de 25,0% con relación a 2008. La tasa por 100.000 habitantes en el 2017 fue de 5,72, la mayor del decenio”. Adicionalmente en los hombres este comportamiento fue superior, con un 81,49% o, dicho de otro modo: por cada 10 mujeres que se autoinfligieron, lo hicieron 44 hombres.

En Colombia el rango etario con mayor comportamiento suicida está en población comprendida entre los 20 y 39 años de edad con un 44,73%, pero vale la pena destacar que el mayor riesgo de esta actuación lo presentaron adultos mayores de 75 años. Se subraya también la cifra de los suicidas que no tenían unión conyugal en el momento del suceso (58,3%) frente a aquellas con unión marital vigente (41,83%).

En Bucaramanga, la capital del departamento de Santander, de acuerdo con información recogida por datos de Medicina Legal, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y para casos de intención suicida,  a través del reporte hecho por las instituciones prestadoras de servicios de salud con las fichas de notificación que se entregan de forma semanal, “el Dane nos presenta una secuencia de 29 casos para el 2014, 26 casos para el 2015, 24 casos para el 2016 (Con estadística cerrada) 13 casos preliminar para 2017 a corte del 30 de agosto y cinco casos (preliminar) para 2018 con corte a 30 de agosto”, explica Ana Milena Barrera, epidemióloga del departamento de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de Bucaramanga.

Discriminados por hombre y mujer, la conducta es semejante a la nacional. En su mayoría son los hombres los que consuman este tipo de actos fatales, en relación con las mujeres.  Las estadísticas dicen que para el 2014 de los 29 casos reportados, 23 fueron hombres y seis mujeres. Para 2015 la relación fue equilibrada, para el 2016 entre las personas que se autolesionaron 21 fueron hombres y tres mujeres, en el año anterior, 9 pertenecían al sexo masculino y las restantes al femenino. Por último, para los casos del 2018, hay 4 hombres y una mujer.

Con relación al intento suicida han llegado 287 casos a las instituciones de salud de la ciudad, pero es necesario aclarar que muchas de ellas venían de otras ciudades o del área metropolitana anexa a la capital de Santander, pero con el tamizaje respectivo, de esos 287 casos, solo fueron 208 casos. Ahora bien, de esas 208 personas, 105 ya lo habían intentado anteriormente. Vale la pena señala que son más las mujeres que intentan suicidarse y no lo consuman; en tanto que los casos de los hombres sí terminan en un evento de mortalidad. “Las mujeres quedan más en el intento”.

Cuando el suicidio no se consuma, se hace un seguimiento particular para conocer si el paciente ya lo había intentado anteriormente o se trata de su primera vez a fin de establecer un plan de atención psicosocial con remisión a psiquiatría de acuerdo al diagnóstico realizado.

 De igual manera se estudian los factores desencadenantes que pudieron llevar al suicida a intentar atentar contra su vida. “Entonces tenemos varios para identificar como son: problemas escolares, problemas laborales, problemas económicos, problemas de pareja, de pronto el antecedente de suicidio familiar y todo eso es lo que va a ayuda a la consulta del profesional frente a cada caso específico”, explica Ana Milena Barrera

Otros factores de riesgo son el consumo de sustancias psicoactivas, una ideación suicida (persona que siempre ha planeado suicidarse), o situaciones de depresión.

 Entre los mecanismos más comunes para autolesionarse está en primer lugar la intoxicación, seguida de las heridas con arma cortopunzante, ahorcamiento, lanzarse al vacío, a un vehículo, arma de fuego y lanzamiento al agua. Estas tres últimas nos son tan comunes, pero sí se han presentado al menos en un caso, dice Ana Milena.

En Colombia, Forensis registra que “El 64,29% de los suicidios se consumaron mediante la utilización de mecanismos generadores de asfixia, como el ahorcamiento, seguido, con amplia diferencia, por el uso de sustancias tóxicas (16,61%), más utilizado por las mujeres. El uso de armas de fuego ocupó el tercer lugar entre el grupo de hombres (12,74%) y el cuarto entre las mujeres (2,94%). El lanzamiento al vacío continuó siendo una práctica a la que acudieron con más frecuencia las mujeres (10,29%) que los hombres. A las enfermedades, físicas o mentales, se les atribuyó el 29,14%, a los conflictos de pareja o expareja el 26,00% y a las rupturas sentimentales o desamor el 14,87%”.

Cabe destacar que la vivienda es el lugar más común para llevar a cabo estos actos fatales con un 77,03%; se presentaron mayor número de casos en zona urbana, respecto al área rural (relación de 7 a 3) y como dato adicional, los departamentos con las tasas por 100 mil habitantes más altas para este tipo de eventos epidemiológicos fueron: Arauca con 15,77, Vaupés, 15,59, Quindío, 10,56, Norte de Santander, 8,30 y Putumayo con 8,28.

 Adolescencia una edad difícil

Carmen Rosa Acevedo, referente del área de salud pública de la Secretaría de Salud de Bucaramanga manifestó que para el trabajo relativo a la prevención del intento de suicidio cuentan en su equipo con una trabajadora social y una psicóloga, y son ellas quienes apoyan la operatividad de comités como el de convivencia escolar, el de prevención de consumo de sustancias psicoactivas, además de la puesta en marcha del decreto que regula el uso de videojuegos y ludopatía.

“Para el tema de intento suicida existen muchos factores y determinantes sociales, biológicos y económicos que afectan la psiquis de la persona y alrededor de estos comités se tratan muchos aspectos interinstitucionales según la competencia. En la actualidad la Secretaría de salud municipal ofrece asistencia técnica a las EPS e IPS, dándoles una asesoría, una capacitación según las normas del Ministerio (de Salud y Protección Social) para el tema de prevención.  Así mismo socializan las rutas dadas por el Ministerio, donde involucran el tema de la promoción, prevención y atención a los usuarios”, explica Rosa.

Un factor de riesgo alto para el suicidio en adolescentes es el uso indiscriminado de aparatos electrónicos; “hemos tenido casos a nivel local, nacional y mundial en donde los chicos dedican mucho tiempo a esta labor y por diversas razones no son orientados por sus padres o en los colegios hay un poco de descuido por parte de los profesores respecto al tiempo en el manejo de estos aparatos, lo que está afectando y captando mucho la atención de los menores. Esto perturba su psiquis”, señala.

Destacó que los psicólogos y profesionales médicos de la Secretaría de Salud de Bucaramanga, ven con preocupación el tiempo desmesurado que emplean los jóvenes en el computador o frente a un celular. “Reemplazan la relación personal de los padres, la verdadera comunicación asertiva entre padres, familia, hermanos, núcleo familiar y de amigos, en donde se desenvuelve, por una relación directa con los juegos o con la máquina y esa soledad en que se ven los adolescentes les lleva a veces a caer en intentos suicidas”.

El informe de Forensis destaca que “factores ambientales, como expresión de la dificultad en los mecanismos adaptativos del sujeto al medio ambiente provocado por una situación de conflicto que genera un estado de tensión emocional”. Otro factor que converge en el suicidio de adolescentes y jóvenes es el contagio o imitación de esta conducta, con frecuencia impulsado por la cobertura mediática que sensacionaliza actos de esta naturaleza”.

 De igual manera, el matoneo y el acoso cibernético son factores desencadenantes de intención suicida y actos de este tipo, ya consumados.

 Los retos que se deben asumir para la prevención del suicidio deben  partir de la base de que se trata de un problema con múltiples aristas y causas multifactoriales, por lo que para el caso de los jóvenes, las reflexiones que deja Forensis es que se requiere capacitar a los profesores, el personal de salud, los padres de familia y a los líderes comunitarios en la identificación de señales que les permitan dar cuenta de eventos de acoso y ciberacoso, enfermedades mentales, entre otras situaciones que puedan ser desencadenantes de suicidio . Así mismo, “se recomienda realizar autopsias sicológicas en el ámbito forense a los casos de suicidio para aportar a la comunidad académica, a las entidades de salud y a la comunidad en general elementos que contribuyan al fortalecimiento de prevención y atención de la conducta suicida”.

 

Comentarios Facebook