El cáncer en Colombia ¿Negocio de oportunidad?

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Un reciente estudio del Instituto Nacional de Cancerología presenta un análisis del comportamiento de la mortalidad por cáncer en todo el territorio nacional de 2007 a 2013 en aras de que los resultados permitan orientar las acciones de salud pública y las estrategias de promoción y prevención de la enfermedad.

De acuerdo con el “Atlas de mortalidad por cáncer en Colombia” en el periodo antes mencionado se presentaron “234.763 muertes por cáncer en Colombia: 115.708 en hombres y 119.055 en mujeres”. Así mismo, el tipo de cáncer más frecuente en los hombres con una Tasa Ajustada por Edad (TAE) de 59% fue el de estómago, seguido de próstata, pulmón, colon, recto, ano y leucemias. Para el caso de las mujeres con un 52,5% las localizaciones más comunes fueron: mama, cuello del útero, estómago, pulmón, colon, recto y ano.

Algunos como el cáncer de mama con tendencia al aumento en el 80% de los departamentos y el de cuello uterino, además del cáncer de estómago y en general las distintas prevalencias de neoplasias en la población colombiana tienen que ver más que con la genética, con la dieta, la exposición a ambientes contaminados, especialmente en los centros más poblados y la inequidad en el acceso a servicios de salud.

Al respecto Camilo Prieto, médico de la Universidad Javeriana, especialista en cirugía plástica y reconstructiva de la Universidad Militar Nueva Granada, magister en filosofía de la Universidad Javeriana y especialista en Derechos Humanos de la Universidad Abierta de Cataluña, señala que “el 80% del diagnóstico del cáncer en Europa es cuando se encuentra en los momentos iniciales, desafortunadamente el diagnóstico de cáncer en Colombia es cuando ya se encuentra en etapas avanzadas”.

Adicionalmente, Prieto destaca que la mayoría de los cánceres son prevenibles en tanto que muchos están ligados a factores del ambiente y que incluso si los gobiernos unieran voluntades e implementaran políticas estrictas para garantizar un ambiente sano, las cifras por esta enfermedad se reducirían.

“En Colombia, en los últimos tres años han muerto más de 300 personas a causa del mesotelioma (…) este cáncer se relaciona directamente con la exposición al asbesto, un mineral que se utiliza en procesos industriales y ya se ha prohibido en más de 55 países en el mundo y Colombia no ha querido entrar en ese grupo”, explica.

El asbesto

De acuerdo con la organización Green Peace, en el informe “El asbesto sigue enfermando a Colombia” de junio de 2017 señala que el uso del asbesto “aumentó en nuestro país un 26% en 2012, que pasó de 20.048 toneladas en 2011 a 25.164 toneladas al año siguiente. Este inquietante hecho sugiere que la industria colombiana sigue ignorando los riesgos biológicos y ambientales conocidos que plantea el uso del amianto, una sustancia cancerígena reconocida” y se agrega que para el 2007 el país se ubicó en el lugar número seis entre los mayores productores mundiales de dicho mineral.

Ahora bien, otro de los problemas a los que se enfrenta un paciente en Colombia es al sistema mismo, de salud que lejos de ser un respaldo ante una patología tan diversa y temida como es el cáncer, también ha caído en la red de corrupción que enmaraña la mayoría de las instituciones estatales. “Los recursos no se invierten en promoción y prevención sino en las cuentas de alto costo para tratar el cáncer, que como sabemos esas cuentas son las que tienen los mayores indicios de corrupción; el cartel de la hemofilia, el cartel del VIH y ahora se está destapando el cartel del cáncer”.

Con esto, dice Camilo Prieto, se podría desconfiar de las estadísticas que se reportan, porque por la intermediación de dichos carteles es probable que las cifras estén infladas “para lograr mayor cobro de cuentas” o dicho de otro modo se entregan datos de pacientes que no están enfermos: “en Colombia estamos generando falsos positivos de la salud por la corrupción”.

El diesel

Las ciudades contaminadas son también nidos en los que puede desarrollarse el cáncer. Prieto explica que la Organización Mundial de la Salud , OMS ha confirmado que la combustión del Diesel es carcinogénica por lo que en Europa ya se adelantan acciones para desterrar los vehículos movidos por Diesel. No obstante, “Colombia se esfuerza por producir un supuesto mejor Diesel y ese supuesto mejor Diesel es porque tiene menores cantidades de plomo, de azufre, pero la realidad es que la combustión sigue siendo igualmente carcinogénica”.

Prieto es enfático en afirmar que es difícil pensar en estrategias de prevención del cáncer cuando las políticas de salud y las energéticas van por caminos disímiles. Explica que, para el caso de Bogotá, el servicio del sistema Transmilenio, por la carrera Séptima aumenta la posibilidad de cáncer. “La velocidad de los vehículos es lenta, lo cual aumenta los puntos de exposición; una persona que vende pasajes en una taquilla de Transmilenio puede desarrollar cáncer de pulmón más que otro ciudadano, porque está quieto en un punto de exposición”.

Ciertos medicamentos, explica el doctor Prieto también hacen a un individuo proclive de padecer cáncer; en el caso específico del Omeprazol, una receta para la gastritis de venta libre puede estar relacionado con cáncer gástrico por cuanto en muchos casos se consume indiscriminadamente o en altas dosis, sin supervisión de un médico tratante.

Aunado a lo anterior, el consumo de ciertos alimentos puede ser un factor más para el desarrollo de cáncer. Por ejemplo, “en algunas regiones del país el consumo de habas hace parte de las tradiciones culturales, pero pueden ser desencadenante de cáncer gástrico.

Sostiene que, si bien hay componentes genéticos que hacen que una persona esté más o menos expuesta a padecer cáncer, la mayoría de las neoplasias son producto de factores ambientales y de estilos de vida poco saludables. Además, cree que el “cáncer es un lucrativo negocio en Colombia”. Y subraya que “es muy complicado confiar en las cifras de las patologías de alto costo que provee el sistema porque ya sabemos que esas cifras de esas enfermedades están sesgadas por la corrupción dentro de la parálisis del sistema de salud”.

 

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