Claves para entender la crisis de la salud en el magisterio de Santander

0
176

El pasado jueves nueve de noviembre los profesores santandereanos, así como de otras regiones del  país, salieron nuevamente a marchar. Esta vez no lo hicieron por ajustes salariales o para exigir calidad y garantías para ejercer su labor dentro de las aulas, sino por una razón que se anexa a las anteriores: la salud. Lea aquí: Protestan maestros de Norte de Santander por prórroga de contratación del régimen de salud

El magisterio colombiano tiene un régimen especial que no está cobijado bajo la ley100 que cubre a la gran mayoría de los colombianos. Los servicios de salud del cuerpo docente son de excepción: no se paga cuota moderadora, no se excluyen enfermedades previas a  la afiliación y el dinero  se gestiona a través de la Fiduprevisora que maneja el Fondo de prestaciones sociales del magisterio, Fomag.

La Fiduprevisora es la entidad que se encarga de administrar los dineros de los docentes y también de realizar convocatoria cada tres años para  que las Entidades Prestadoras de Servicios de Salud (EPS) interesadas oferten y los profesores puedan tener los mejores servicios de salud.

Es de destacar que el mercado de la salud en Santander es amplio respecto a otras regiones. En Bucaramanga y el área metropolitana se encuentran instituciones como la Foscal y Foscal Internacional, La Fundación Cardiovascular y el Hospital Internacional, además de una zona franca y universidades como la Universidad Industrial de Santander (UIS) y la Autónoma de Bucaramanga (Unab) cuyas facultades de salud, además de profesionales, brindan apoyo en investigación.

No obstante, la ecuación se hace compleja por cuanto la Unidad de Pago por Capitación (UPG) que se paga a través de la Fiduprevisora por cada maestro y sus familias es muy baja. Esto lo afirma Mercedes Álvarez Fuentes delegada del Comité de Floridablanca y veedora de los servicios de salud del Magisterio por la sede Vista Azul quien explica que “en este momento vale 90.000 mensuales por docente. Hay enfermedades de alto costo que hacen que el sistema empiece a tener problemas de liquidez”.

Según Álvarez Fuentes, las EPS dicen que los dineros que envía la Fiduprevisora no son suficientes para cubrir la demanda y aunque el argumento es válido, se hace preciso entender que la entidad no puede hacer un giro mayor porque el Fomag no cuenta con los recursos para incrementar dicho pago. “La cuota por capitación se calcula con base en la estadística que lleva el Fomag y el gobierno también tiene que hacer su transferencia: lo que ocurre es que el Fondo hace bastante tiempo está desfinanciado por que el gobierno, los departamentos y los municipios se habían comprometido a girar cuando recibieron a todos esos docentes nacionalizados que llamaban: a ellos les habían hecho una serie de descuentos de aportes por pensiones y nunca se giraron esos recursos. Entonces cuando se crea el Fondo, se crea descapitalizado ya, es la misma lectura que podemos hacer con el Seguro Social. Ya venía con una descapitalización y esa es la crisis”.

A esto se suma que las pensiones por invalidez están en riesgo. Es preciso aclarar que en el magisterio se manejan tres tipologías distintas: invalidez, vejez y muerte, además de las incapacidades. Estas condiciones han ido en aumento porque la mayoría de profesores jóvenes o recién ingresados a la carrera docente han empezado de forma progresiva a padecer enfermedades de tipo emocional como el estrés por cuenta del hacinamiento en las aulas de clase y según  Mercedes Álvarez, hay estadísticas  en las que profesores que llevan solo cinco años de vinculación “están pensionándose por  estrés laboral, por esquizofrenia, por paranoia; tenemos que hacer un llamado y ese fue uno de los objetivos del paro: que el gobierno nos ponga cuidado, que ofrezca mejores condiciones a los docentes para que las enfermedades se puedan aminorar”.

Aunado a lo anterior están las enfermedades de alto costo que deben ser solventadas con los mismos dineros del Fondo. En la ley 100 es el Fosyga el que cubre los casos excepcionales que no pueden atender económicamente las EPS. Para el cas0 del magisterio, como bien dice la veedora “toda la plata sale de la misma canasta” pero hay un detalle adicional: “los profesores que tienen dos pensiones le pasan ese dinero que le descuentan para FOSYGA, pero no reciben Fosyga”, explica Álvarez Fuentes. Ahora bien, si se tiene en cuenta que en buena parte los profesores jóvenes que se pensionan por invalidez no han hecho un aporte considerable al fondo, todo ello va en detrimento en la calidad del servicio.  Esto para la Foscal que es la EPS que actualmente tiene la licitación, constituye una traba para atender el servicio de forma eficiente.

La Licitación actual

Para la regional 7 a la cual pertenece el magisterio Santandereano concursaron tres uniones temporales que se forman con el objetivo estricto de atender dicha licitación. La primera de ellas fue la Foscal, quien actualmente maneja la salud para los profesores y volvió a concursar. Las dos restantes fueron: el Hospital Internacional- Fundación Cardiovascular y la unión temporal de la clínica Chicamocha. Estas dos últimas fueron excluidas del proceso, lo que significa que la ganadora volvió a ser la Foscal.

Sin embargo, la firma encargada de hacer la revisión de los documentos entregó un comunicado en el que señalaba que la Foscal también se excluía por cuanto no presentó algunas evidencias en medio magnético. “La Foscal ya envió un derecho de petición diciendo que ella sí lo había hecho y entiendo que lo que van a hacer es prorrogar nuevamente el contrato para solventar la crisis que hay, porque estaban hasta el 22 de noviembre y pues invitar nuevamente a licitar y ese proceso se demora bastante tiempo”, explicó Mercedes Álvarez.

Comentarios Facebook