EDITORIAL: ¿Qué hay detrás de la licitación de la salud de los docentes?

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Sigue la puja de un grupo de prestadores de servicios de salud, para obtener los contratos para la prestación de servicios de salud a los docentes del país, que muchos catalogan como el contrato más jugoso del sector salud, toda vez que durante los 4 años que se licitan ejecutará recursos por valor de 5 billones de pesos, para atender a 838 mil afiliados del régimen especial del Magisterio; de ellos, 445 mil son docentes y 392 mil son beneficiarios.

Tamaño monto genera todo tipo de intereses, desde los políticos, que nunca faltan a la hora de otorgar una licitación como esta, y más cuando es el gobierno nacional el que les asigna la Fiduprevisora como su fortín; pasando por los sindicalistas que en contubernio con prestadores de salud intentan mantener el control sobre la contratación y por supuesto de los grupos económicos que poseen inversiones en clínicas y hospitales privados.

Los contratos con Fiduprevisora son codiciados por las clínicas, dado las ventajas que dicho régimen de salud tiene sobre el contributivo y el subsidiado. Mientras la unidad de pago por capitación, es decir el valor anual que se le reconoce a las EPS por cada afiliado en el régimen contributivo es de 746 mil pesos anuales y para el régimen subsidiado es de 667 mil pesos; para el régimen especial del Magisterio es de 1.300.000.

Esta es una de las razones por las cuales la licitación de los servicios de salud del Magisterio, genera tanto ruido, al punto que en meses anteriores fue declarado desierto el proceso y en un segundo  intento, siguen las quejas de los que nunca han podido romper el malsano equilibrio en la repartición de los contratos.

Es que los contratos con Fiduprevisora, resultan rentables para los prestadores de servicios, pues se les adjudica una región en la cual no tienen cobertura, es por eso que los hijos de los docentes que viven en zonas rurales, dispersas, con dificultad de acceso,  terminan afiliándose a una EPS del régimen subsidiado o atendido con cargo a los dineros del hospital público y como es obvio el contratista de los servicios del Magisterio terminan gozando de una ganancia a costa de otro asegurador.

Nada más revisar las cifras que el Fosyga (Ahora Adres) ha descontado a las EPS del subsidiado, la cual asciende a más de 250 mil millones de pesos, por afiliados de los regímenes especiales y de excepción, entre ellos el Magisterio; dicha suma fue restituida a las  EPS y Fiduprevisora además de no prestar el servicio, se apropió de los dineros.

Por estas es que muchos aspiran a obtener un contrato y las pugnas en las licitaciones son discutidas, cuando se trata de calificar los requisitos habilitantes como ocurre esta vez, cuando a un oferente se le permite subsanar a última hora una inconsistencia y no cualquiera, se trataba de la red de servicios, con que garantizaría la prestación de servicios.

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