Día Mundial del Parkinson: los avances científicos que buscan detener la progresión de esta enfermedad

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El Parkinson es un trastorno del sistema nervioso, crónico y degenerativo que se caracteriza por la pérdida de neuronas encargadas de la producción de dopamina, un neurotransmisor que participa en la actividad coordinada de los músculos y el movimiento. La Organización Mundial de la Salud estableció el 11 de abril como el Día Mundial del  Parkinson, en conmemoración a la fecha de nacimiento del doctor James Parkinson, médico británico que describió por primera vez los síntomas de este padecimiento en 1817.

Según datos de la OMS, el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del alzheimer y afecta a cerca de 7 millones de personas, cuya edad promedio de inicio oscila los 60 años. Se calcula que en 2030 esta cifra será duplicada lo que configurará un problema de salud pública. Así mismo, se estima que entre el 5 y 10% de los pacientes  tienen menos de 40 años, lo que indica que ya no es una enfermedad exclusiva de personas de la tercera edad.

Pese a que no existe cura, con el tratamiento médico adecuado, según el caso particular de cada paciente, es posible aliviar los síntomas que generalmente se caracterizan por temblor y rigidez en las extremidades, lentitud en los movimientos y problemas de equilibrio y coordinación.

En cuanto a los avances para el diagnóstico  y tratamiento del Parkinson, un estudio publicado en la revista The Lancet Neurology da cuenta de que a través de la toma de imágenes por medio de una tomografía por emisión de positrones, (PET), se pueden detectar de forma temprana enfermedades neurodegenerativas.

De igual manera, uno de los tratamientos más conocidos para el Parkinson, en casos más avanzados, es la cirugía de estimulación profunda que consiste en implantar electrodos que envían pulsos eléctricos los cuales llegan a las áreas del cerebro encargadas de controlar el movimiento y el dolor.

De acuerdo con la neuróloga Carolina Cerquera, miembro de la Asociación Colombiana de Neurología, si bien esta terapia no cura ni disminuye la progresión de la enfermedad, si contribuye a mejorar la calidad de vida del paciente ya que hace que el efecto del medicamento que éste consume dure más tiempo logrando que su estado motor sea adecuado.

Sin embargo, la edad máxima en la que el paciente puede ser operado es entre los 70 y los 75 años; más allá de esa edad los riesgos de la intervención quirúrgica son mayores que los beneficios. Según explica Cerquera, en el tratamiento debe intervenir un equipo multidisciplinario conformado por especialistas en neurología, neurocirugía, neurosicología e incluso por siquiatría, para garantizar su éxito.

De otra parte, el Centro Integral de Neurociencias HM (CINAC) de Madrid realizó una investigación en la cual descubrió que utilizar el ultrasonido focal de alta intensidad HIFU en una de las estructuras más profundas del cerebro, como lo es el núcleo subtalámico, tiene un efecto positivo en las distintas manifestaciones motoras del Párkinson.

Igualmente, una de las iniciativas más ambiciosas para encontrar una cura a la enfermedad de Parkinson fue lanzada el pasado 30 de enero en Estados Unidos. Se trata de una asociación conformada por el  Instituto Nacional de Salud de la Unión American, (NIH), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), cinco empresas biofarmacéuticas y de ciencias de la vida y una organización sin fines de lucro.

El objetivo de este programa, al que se le ha denominado Accelerating Medicines Partnership Parkinson’s disease (AMP PD)  se centrará en el estudio detallado de datos genéticos y la realización de ensayos clínicos orientados a detener la progresión de la enfermedad de Parkinson.

 

 

 

 

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