Hemorragias obstétricas: una de las principales causas de mortalidad materna

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Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) las hemorragias que ocurren tras el parto son unas de las primeras causas de mortalidad materna.

Estos organismos destacan que “en todo el mundo, alrededor del 11% de las mujeres que dan a luz un nacido vivo sufren hemorragia postparto severa”. A esto se suma que en América Latina “el 8.2% de las hemorragias obstétricas que requieren transfusión ocurren en el periodo postparto, representando el 64% de las necesidades totales de transfusión”.

Desde una visión más local,  Luz Adriana Aristizábal médico y directora médica del laboratorio Vitalis de Colombia señala que el territorio colombiano no es ni el mejor ni el país con las cifras más alentadoras en cuanto a mortalidad materna. “En el mundo, en los países con tasas de mortalidad materna se manejan hasta 300 muertes maternas por cada cien mil nacidos en naciones en vías de desarrollo: en África.

En países desarrollados como los europeos o Estados Unidos es de 12 mujeres por cien mil nacidos vivos y en Colombia en los últimos años hemos visto una tasa de aproximadamente 40 muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos. Eso nos coloca en un punto intermedio”.

Los que menos cuidan a sus maternas

Los datos por regiones que entrega el Instituto Nacional de Salud (INS) a través del boletín epidemiológico señalan que son Antioquia, Boyacá y Bogotá los lugares donde más se reportan casos de muertes maternas, pero estos se deben leer desde  tres puntos de vista: estos centros concentran más población. El segundo elemento es que las cifras se generan a partir de los reportes de notificación obligatoria que entregan los médicos al Sistema de Vigilancia Epidemiológica (SIVIGILA) y en muchas zonas del territorio el acceso tecnológico es limitado para hacer llegar estos informes.

A lo anterior se suma que en áreas periféricas las mujeres no asisten a los hospitales sino que son atendidas por parteras, dulas o chamanes, por lo que se hace difícil entregar información exacta de los datos regionales.

Pero sí es claro que “las cifras de muertes por una hemorragia obstétrica son mayores en las zonas con menos acceso a los servicios de salud. Entonces en las estadísticas del año pasado uno efectivamente identifica que zonas como el Vaupés, el Vichada… los antiguos territorios nacionales donde es mucho más difícil el acceso a los servicios de salud, pues frente al número de habitantes que tiene que es mucho más reducido que el de las grandes capitales, la tasa sí es mucho mayor”, precisó la especialista.

Es preciso destacar que son diversas las causas que podrían influir en que una mujer tenga hemorragia luego de haber dado a luz. La profesional señala que “hay mujeres más propensas a tenerlas como aquellas mujeres que han tenido muchos hijos o aquellas que no han tenido control prenatal adecuado y por eso no se han podido identificar otros factores de riesgo: puede haber mujeres con trastornos de coagulación, de su sistema inmunológico o que previamente ya hayan tenido otro problema similar y hayan presentado antecedentes”.

Pese a todo, han dismuido

En Colombia, con la ley 412 de 2000 las actividades de control durante el embarazo se han organizado bajo un marco normativo y se han establecido una serie de clasificaciones e ítems  que los servicios de salud deben llevar a cabo para detectar y descartar posibles complicaciones. Estas medidas, unidas a mayor cobertura en los servicios de salud, han permitido que las cifras de mortalidad y morbilidad materna y de neonatos se hayan reducido. A pesar de ello, algunos determinantes sociales como la dificultad en el acceso a servicios de salud y el nivel social de la gestante, entre otros, pueden ser desencadenantes de una complicación o en el caso más lamentable: una muerte materna por hemorragia post parto.

Adriana Aristizábal explica que en las grandes capitales o centros urbanos, usualmente las mujeres son más “juiciosas” en la asistencia a las consultas médicas. La cercanía a los centros asistenciales indudablemente influye. “En las zonas más apartadas de las ciudades principales es donde es más notable esa falta de seguimiento adecuado durante el embarazo, entonces todo esto nos puede desencadenar cosas complicadas”.

A esto se suma que en zonas rurales aún se pone la confianza en personas que no tienen el entrenamiento adecuado para responder ante una situación anormal. “Muchas no van a los controles prenatales porque no confían en los médicos. Por ejemplo: nosotros tenemos todavía muchísima población indígena en Colombia y nuestra población indígena confía en su medicina tradicional y le cuesta mucho trabajo confiar en la medicina occidental y desafortunadamente cuando se presentan esas situaciones y se identifican, es demasiado tarde”.

Agrega también que “los controles prenatales, todo el seguimiento que se hace previo al nacimiento de un bebé, durante el embarazo, está orientado principalmente a identificar factores de riesgo que puedan hacer que en algún momento se ponga en riesgo la vida de la paciente o la vida del bebé”, resalta la experta.

Ante esta situación a la que se podría decir están expuestas todas las maternas, es virtud del personal de salud de los centros asistenciales el haber recibido entrenamiento especial sobre cómo actuar ante tal evento. Si bien es natural que exista un sangrado tras el alumbramiento, “uno como profesional de salud tiene que estar familiarizado con qué es un sangrado normal y qué es anormal”.

En caso tal que se presente la segunda situación, se deben emplear medidas mecánicas que permitan al útero contraerse y se evite la pérdida de material sanguíneo. A esto se suma administración de medicamentos que ayuden a que la matriz se retraiga y a lograr que se controle el problema de coagulación y se reduzca el sangrado, como también observación hospitalaria durante 24 horas para evitar cualquier eventualidad.

“No tiene presentación que una mujer esté en una institución hospitalaria, se le dé salida para su casa con  una complicación que se podía identificar estando hospitalizada” o que por el contrario haya asistido a todo su control prenatal y durante el mismo se hayan pasado por alto anomalías al realizar exámenes diagnósticos, concluyó.

El mensaje es claro: las mujeres tienen una alta probabilidad de sufrir alteraciones durante la gestación de ahí que las recomendaciones vayan desde: planear el embarazo, evitar embarazarse en la adolescencia y asistir con rigor a los controles prenatales, y seguir estrictamente las indicaciones de los médicos.

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