Jóvenes de 18 a 25 años, entre los más medicados por ansiedad, depresión e intento de suicidio

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Para Nayibe Barreto, psicóloga e investigadora de la Organización Internacional para el Desarrollo Psicoemocional (Oipsi), es importante voltear la mirada hacia el tema de la salud mental y emocional.

Explica la especialista que todos los seres humanos canalizamos todas las emociones en el cuerpo, “si a ti te ocurre un problema de improviso, inmediatamente te duele la cabeza o el estómago, todo tu sistema endocrino se altera, tu capacidad de respuesta, la adrenalina, etc. Es decir, las emociones están directamente relacionadas con las reacciones del cuerpo”.

Los estudios e investigación que la doctora ha desarrollado se basan en “como transformando la emoción se logra un efecto inmediato en la salud de determinado paciente; enfermedades como la diabetes, hipertensión, esclerosis múltiple, artritis o fibromialgia han remitido completamente con una sanación emocional, cambiando la tristeza o disminuyendo la ansiedad por ejemplo”.

En situaciones complejas puede ser aún más contraproducente; “sobre todo en nuestro contexto social que ha estado golpeado por temas tan profundos los cuales originan una herida psicosocial como lo es haber pasado por épocas de guerra, con desplazamientos, desapariciones forzadas, hurtos u homicidios; nuestra sociedad sigue siendo muy violenta a pesar de todo el esfuerzo por hacer una psicoeducación distinta”, detalló Barreto.

Problemas más comunes

Informó la doctora que en estos momentos en la población juvenil entre los 18 y 25 años hay un aumento significativo de persona medicadas por ansiedad, depresión e intento de suicidio; “hay también en esta generación un brote de episodios psicóticos, es decir, nuestra generación de jóvenes, no están encontrando sentido de vida, ni esperanza en el desarrollo de su vida con sistemas de afrontamiento demasiado pobres que hacen que se impacte la salud mental”.

Reto

Para la doctora, el reto en las ciencias de la salud está en integrar la salud mental y emocional a la salud física; encontramos en este momento jóvenes de 14 hasta los 25 con trastornos de alimentos, adicciones, artritis, diabetes juvenil; todo es por malos hábitos y por un afrontamiento inadecuado a la soledad, los retos de la sociedad, a la imagen, la aceleración en redes sociales, a todo un sistema social configurado lejos del ser”.

Voluntades

A juicio de la investigadora, el Estado colombiano ha venido realizando un esfuerzo en mejorar la salud mental de todos; “la Ley 1616 hace que haya un esfuerzo en trabajar por la salud mental, pero seguimos puramente en la atención, no se genera el cuidado, ni la prevención; tampoco se le presta mucho cuidado a la autogestión de las emociones, esto debe estar amarrado a un sistema educativo, así como tenemos educación sexual, debe inculcarse la educación en salud mental”, explicó Barreto.

Dijo la doctora que en salud publica hay programas, por lo que no se puede decir que la población está desatendida; “existen programas de violencia intrafamiliar, de prevención de suicidio, de atención a casos crónicos en salud, hay hospitales que atienden la depresión y la ansiedad; sin embargo, no hay una conciencia real y que el médico pueda unir esta sintomatología en el cuerpo físico y lo pueda pasar a la comprensión de un bloqueo emocional o de un conflicto emocional, familiar o del entorno, como una complejidad que circula para que haya un buen resultado de la enfermedad”.

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Finalizó Barreto diciendo que necesitamos más atención: “otra lógica para el cuidado de la salud mental, emocional y física, y el inicio es comprender que la enfermedad es el resultado de una inadecuada gestión de las emociones, los pensamientos y el estilo de vida. Si seguimos divorciando la enfermedad mental de la física, no vamos a encontrar salida a la crisis ya que no vamos actuar de manera integral y compleja”, puntualizó.

 

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