La ablación en las comunidades indígenas se practica, aunque es tema tabú

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La dificultad para llegar a diferentes resguardos indígenas y el desacuerdo de algunos con el cambio de mentalidad han obstaculizado visiblemente el proceso para erradicar totalmente en Colombia la ablación o Mutilación Genital Femenina (MGF) que aún se practica en ciertas comunidades de la etnia Emberá.

Luego de que hace años se visibilizara el tema en los medios de comunicación por tratarse de una violación de los derechos de las niñas y que puede causar la muerte o complicaciones en la salud, se volvió tabú entre los indígenas que lo practican y por ello hay un verdadero desconocimiento de cuántas pueden ser las menores afectadas con esa práctica, pues sólo son llevadas a centros de asistenciales cuando adquieren una infección por la herida abierta o sufren de hemorragia.

Inicialmente, se conoció que la práctica no es en todos los resguardos de los Embera del país, sino en algunos departamentos. Se supo por ejemplo, que en Antioquia no se da, pero si se reportó un caso, debido a que una niña junto con su familia llegó desde el Chocó a vivir a Urrao y allí falleció, pero por desnutrición, y al ser examinada tenía la mutilación. http://bit.ly/1Y6RVZ9

En Chocó hay cinco grupos indígenas, de los cuales el Katío es el que hace esa práctica y se ubica en la zona limítrofe con Risaralda, específicamente en el Alto Andágueda, informó Gerson Andrade Casamá, consejero indígena de la Organización Regional Emberá Wounaan (OREWA); a su vez, representa a la cultura Wounaan y aclaró que en este grupo no se tiene esa costumbre.

Desde hace 5 años aproximadamente se están haciendo acercamientos con la comunidad para enseñarles los perjuicios que trae la MGF, esa tarea la han adelantado diferentes organizaciones en unión con la ONU, pero no se ha contado con el apoyo de la Gobernación del Chocó, ni del Municipio de Bagadó (jurisdicción del asentamiento).

Según Gerson Andrade esa costumbre ha disminuido en ese grupo étnico que está conformado por cerca de 7.500 personas y habitan en zona rural de Bagadó, debido a que los jóvenes han sido más receptivos ante la eliminación de la costumbre.

Admitió que este trabajo de enseñar a las comunidades para cambiar su mentalidad con respecto a la MGF no se logra de un día para otro, es una labor lenta, de paciencia y de invertir muchos recursos, especialmente si se tiene en cuenta que para llegar al lugar del asentamiento en mención se debe recorrer cinco horas en carro y ocho horas en mula.

En otra zona del Chocó, en cercanías del río Baudó se practica, pero no se ha llevado ninguna charla educativa frente al tema, pues no hay quien se haga cargo del asunto, ni se cuenta con recursos para ir a donde las comunidades lejanas, informó María Aleida Papelito, de la Organización de Asociaciones Indígenas del Chocó (Oich).

Por otra parte, se supo que en Caquetá sí se practicó en el pasado la MGF y las abuelas lo veían como una costumbre sana y favorable para el cuerpo, mientras que los jóvenes ya son conscientes de que esto es una violación a los derechos humanos y las chichas dicen “yo no me dejo tocar lo mío, eso hace parte de mi cuerpo, eso que lo hagan los abuelos”, explico Luis Harley Maldonado referente indígena departamental.

En esa sección del país hay cuatro resguardos indígenas y están conformados por casi 400 Emberá.

Acuerdo de voluntades para eliminar costumbre

Hace más de dos meses con motivo del registro, de dos casos de niñas de la comunidad Emberá Katío del municipio de Sevilla (Valle del Cauca), que presentaron infecciones urinarias porque se les practicó la ablación, la gobernadora Dilian Francisca Toro propuso firmar un acuerdo de voluntades entre las autoridades indígenas de la región donde se comprometieran a erradicar desde su territorio esta práctica.

Maby Yineth Viera Angulo, secretaria de Asuntos Étnicos del Valle del Cauca, indicó que unas de las bebés tenía 20 días de nacida y otra 10.

La mandataria al conocer la situación fue a dialogar con el gobernador de ese cabildo; el alcalde de Sevilla, Freddy Omar Osorio y un delegado del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Se creó una mesa interdisciplinaria donde se pidió el acompañamiento de la ONU y se invitó a la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (ORICVA).

El caso de las recién nacidas salió a la luz debido a la complicación de salud que les dio, de lo contrario no se hubiera conocido, añadió la servidora pública, quien recordó que en 2015 otra niña murió por esa práctica y sonó en el Valle del Cauca.

Ese proceso de enseñanza en el Valle ha continuado, por lo cual se propició otro encuentro en el municipio de Florida para escucharon experiencias de comunidades de otros territorios en los que se logró que quienes practicaban la MGF se sensibilizaran y se comprometieran a no volverla a hacer.

Allí se conoció que en la etnia Nasa del departamento del Cauca también se practica, pues una delegada contó que a ella se lo hicieron y lo repite con otras mujeres que llegan al mundo.

“Fue muy satisfactorio escucharla al finalizar los dos días de jornada, donde ella manifestó que no lo iba a volver a hacer y que le iba a hablar a sus mujeres del peligro que corrían sus niñas de continuar esta práctica”, indicó Viera Angulo.

En esta labor de sensibilización en el Valle del Cauca se debe hacer un trabajo mancomunado entre las secretarías de Salud, de Equidad de la Mujer y la de Asuntos Étnicos, así como el ICBF, la Defensoría del Pueblo.

El segundo paso será continuar desde la institucionalidad en la construcción de esa ruta de intervención y seguir en ese proceso de sensibilización con las comunidades indígenas afectadas, puntualizó la servidora pública.

Cabe recordar que la MGF en Colombia no es una práctica ancestral, sino aprendida. Es oriunda del África. Se tiene la creencia de que se debe realizar para evitar que la mujer sea infiel, en algunas comunidades se piensa que es conveniente cortar el clítoris porque crece igual que el pene.

Es por tanto, que en ese proceso de sensibilización se explica lo relacionado con el cuerpo de la mujer para que lo conozcan realmente y lo valoren, y así se transformen formas de pensar y actuar frente a la MGF.

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