La cirugía que soñaba Paula Andrea, se convirtió en una verdadera pesadilla

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Lo que creía Paula Andrea Moreno Quintero que sería un sueño hecho realidad, se volvió una pesadilla a raíz de una mala cirugía estética en sus senos, daño por el que nadie le responde.

Todo comenzó cuando ella visitó varias clínicas estéticas para saber dónde era más conveniente realizarse un aumento mamario, con el cual había soñado durante años. Luego de buscar y buscar vio en una página de internet un anuncio de la Corporación de Cirugía Plástica, Estética, Maxilofacial y de la Mano de Antioquia, en el que decía que se le ayudaba a mujeres de bajos recursos con profesionales de la Universidad de Antioquia, con médicos idóneos que pertenecen a la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP), comentó la mujer de 34 años.

El 4 de febrero de 2016 ella fue al sector del Poblado, a una cita de valoración prequirúrgica, donde fue atendida por la residente en cirugía plástica Carolina Hoyos Rave, quien le despejó todas las dudas a la interesada y le aclaró que la operación no se la practicaría ella, sino “un cirujano plástico idóneo y altamente calificado, perteneciente a la SCCP”. La profesional de la salud le recomendó primero bajar de peso y regresar nuevamente en tres meses a la valoración pre quirúrgica.

En principio Moreno Quintero quería el implante mamario, pero la residente le sugirió hacerse una liposucción, “porque ella decía que yo tenía un cuerpo muy voluptuoso en la parte de arriba, entonces me iba a ver exagerada con los implantes y con tanta grasa”, explicó Paula Andrea a Opinión y Salud.

Motivada pidió prestado un dinero, que sumado a la liquidación de donde laboraba pudo completar la cuantía necesaria para la operación; aprovechó su período de vacaciones para hacérsela.

La mujer volvió el día 10 de mayo a la Corporación, en donde acordó con Hoyos Rave realizar una intervención quirúrgica de mastopexia en T invertida con implantes mamarios y una liposucción menor, por un costo de 6 millones de pesos, indicándole siempre a la paciente que ese era un costo muy económico por la intervención que se le haría.

El día 14 del mismo mes a las 10.00 de la mañana, ingresó al quirófano de la Clínica Interquirófanos en el sector del Poblado, “en donde fui atendida por la residente Carolina Hoyos Rave y el cirujano plástico Alfredo Patrón, cirugía realizada según historia clínica de manera normal y sin complicaciones”, narró la paciente en un documento escrito.

Luego de las 7:00 de la noche ella despertó con malestar general; su esposo y su cuñada como acompañantes recibieron un buen pronóstico de la intervención y le dieron la salida.

En casa se sintió muy mal Moreno Quintero, se desmayó varias veces y presentó vómito; al verla así su hijo también se desmayó, quien tenía en ese entonces 14 años.

Al día siguiente empezó a fluir de ambos senos un líquido grasoso, con un olor fétido y un dolor intenso en la misma zona, lo cual se hacía cada vez más insoportable. En vista de esto, Paula Andrea decidió llamar al número de teléfono que indicaba la póliza, le comunicaron “con el doctor Samuel David Restrepo Henao -médico asignado a la póliza de vida grupo con anexos de gastos médicos en complicaciones de cirugía plástica”-, quien la valoró y le aplicó calmantes para el fuerte dolor, según indicó la paciente.

El 17 de mayo ella fue al primer control en el Hospital San Vicente Fundación con Hoyos Rave, la revisión encontró en el seno izquierdo un edema, lo trató de succionar con una aguja y logró extraer sólo sangre. “Según consideraciones de la residente, no existía ningún problema o complicación, todo esto era normal, sólo debía esperar la evolución del procedimiento; dándome indicaciones para que yo realice la punción y por tanto el procedimiento en casa cada 3 horas”, apuntó la mujer operada.

Al día siguiente continuaba el dolor, por eso llamó de nuevo a la aseguradora para pedir ayuda médica. La doctora Luz Ángela Páez Carrillo fue a la casa de la paciente con una enfermera. La revisó y Paula Andrea le contó a esta galena las indicaciones que le había dado la otra para que se hiciera en la casa, a lo que le respondió ‘que no debía realizarse esa punción, ya que el estado de sus senos ameritaba una atención más especializada’.

Un día más tarde, Moreno Quintero, se dirigió a la revisión en el San Vicente con la galena. Se encontró que el pezón y la areola del seno izquierdo presentaban necrosis, pero la médica le advirtió que no era grave y que únicamente debía esperar la evolución del procedimiento. “En esta ocasión le pido a la residente ser vista por el cirujano plástico Alfredo Patrón, pero ella me deja muy claro que él está enterado de mi situación y ella está autorizada para proceder ante cualquier anomalía”, puntualizó la paciente.

El día sábado 21 de mayo la afectada fue a una nueva revisión porque seguía el intenso dolor. En la tarde estaba compartiendo con sus hijos (José Manuel de 14 años y Jennifer Andrea de 16 años), la abuela de ellos y su esposo, pero su estado de salud empeoró, pues el dolor en ambos senos se aumentó “hasta volverse incapacitante, me dolía la espalda, el brazo izquierdo y no podía caminar, también empiezo a presentar fiebre de 40 grados manejada con acetaminofén”, anotó Paula Andrea en su escrito.

Su esposo se comunicó con Hoyos Rave para informarle lo sucedido y ésta le dijo que solicitara una cita para el lunes por ser fin de semana y no poder atenderla.

En la madrugada del domingo presentó dolor agudo. “Le pido a mi esposo que me ayude, enciende la lámpara y me encuentro bañada en un líquido sangriento, grasoso y muy fétido”. Se llamó a la residente Carolina, pero no contestó el teléfono. El esposo llamó al call center de la aseguradora, ahí le dijeron que no contaban con una ambulancia, entonces le enviaron otro vehículo para ser llevada al San Vicente, explicó la víctima.

Hoyos Rave le indicó que debía la paciente ser llevada al este centro asistencial y esperar hasta su llegada entre 6:00 y 7:00 de la mañana. Sin embargo, en el transcurso del traslado la profesional de la salud afirmó que no alcanzaba a llegar a esa hora, sino hasta el mediodía. El esposo de Paula Andrea presionó de tal forma que logró que esta doctora llegara a las 7:00. “Una vez llega la residente me recibe con el comentario ‘tú y tu pantalla’, iteró la señora.

Allí fui revisada nuevamente por la doctora Carolina, quien procedió a limpiarle y le mandó medicamentos, le dijo que los líquidos eran normales y que debían salir de su cuerpo. Le ordenó para el martes 24 de mayo una ecografía, pues no podía ser ese mismo domingo, ni el lunes 23, debido a que la aseguradora debía adelantar unos procedimientos internos para la autorización, para lo cual nunca fue contactada, ni citada la afectada.

Moreno Quintero contó que en la noche de ese martes siguió el dolor intenso, malestar general, fiebre de 40 grados, vómito y diarrea; no podía mover el brazo izquierdo, ni caminar. El esposo llamó a Hoyos Rave y ésta le recomendó ir a la clínica Las Américas, a lo que obedecieron. Ella fue valorada por el doctor José Rodrigo Méndez, quien mostró su preocupación por el estado de sus senos y le dio medicamentos para el dolor; pidió una ecografía de urgencia.

En la noche llegaron Patrón y Hoyos. Este cirujano revisó a la afectada, dándose cuenta de la existencia de un hematoma en el seno izquierdo, vio la ecografía aclarando que era más grande de lo que se imaginaba, y decidió operar inmediatamente en aquella clínica, pero la póliza no autorizó, por no tratarse de una cirugía vital, mencionó la mujer en el documento escrito.

Al día siguiente en Interquirofanos se le extrajo el hematoma y se puso en su lugar nuevamente el implante, se suturó externamente y se dejaron drenajes.

Siguieron las revisiones y curaciones por parte de la doctora Carolina, pero la afectada no tenía mejoría.

El 4 de junio ella asistió a una revisión en el consultorio de la Corporación con Hoyos Rave, quien descubrió unas suturas reventadas en la parte de la T de la operación, produciendo una herida de casi 3 centímetros. La doctora procedió a suturar sin anestesia, “donde me dice que sólo sea valiente que son siete puntos nada más, para salvar la cirugía”, narra la víctima. En la noche el dolor era insoportable.

El día 6, que era lunes festivo, en la revisión la médica se dio cuenta que el implante de la mama izquierda estaba por fuera y debía ser retirado. Comentó la galena que la paciente había adquirido una bacteria en la segunda intervención quirúrgica. Era necesario retirar las prótesis.

Al siguiente día la paciente fue con su marido y su hermana al consultorio del cirujano plástico John Jairo Valencia, en la Clínica Las Américas (meses antes él valoró para la operación, pero ya había decidido contratar los servicios de Patrón). Al ver el estado de los senos, este especialista sugirió retirar de inmediato los implantes, “dando un pronóstico muy reservado, manifestando que todo esto es secundario a un mal procedimiento. Al saber que la cirugía fue realizada por el Dr. Alfredo Patrón me indica declararse impedido a seguir con la consulta y opiniones ya que fue profesor del Dr. Alfredo Patrón”, afirmó la paciente en su escrito.

Al salir del consultorio fue llamada por primera vez de la Clínica Interquirófanos en la que el Director le pidió que se reunieran y le aseguró que las prótesis le serían retiradas. Allí Patrón se hizo presente y le dijo en la reunión a ella que se le quitarían los implantes, se le haría la reconstrucción de areola y en 6 meses se le realizaría nuevamente la mamoplastia, que sería cubierta por la póliza. Posteriormente ella pasó a cirugía para el procedimiento mencionado. Sin embargo, la póliza nunca respondió por la realización de la nueva intervención.

“Lo que tengo ahora es como me dejó el doctor Alfredo Patrón, que me hizo la reconstrucción de la mama izquierda. En palabras mías, puedo decir que hasta mi abuelita me hubiera suturado mejor. Me hizo una sutura fea, no tiene ningún signo de que ahí haya habido una areola, ni un pezón y el seno derecho sí tiene mi areola y mi pezón, pero ninguno de los dos tiene sensibilidad”, agregó Moreno Quintero a Opinión y Salud.

 

Un engaño

Frente a la situación, la mujer entabló una demanda contra el cirujano y la residente.

Ella tuvo un acercamiento con el doctor Patrón, “estuvimos hablando en la noche quedamos que él necesitaba que yo le retirara la demanda en la Fiscalía porque eso lo perjudicaba mucho a él”, narró en la entrevista la afectada.

En esa conversación él le aseguró que “tenía problemas familiares, en el trabajo por esto de la demanda, que él era un cirujano muy reconocido, que es el Presidente de la SCCP Seccional Antioquia, que también es un cirujano reconocido en la Universidad (de Antioquia). En medio de llanto, de confiar en su palabra me dijo, ‘vamos a llegar a un acuerdo, voy a tratar de remediar el error y le voy a dar 20 millones de pesos’. Tengo una deuda que no he pagado desde hace dos años, que es lo que más me mantiene a mí preocupada. Me dijo, ‘voy a pagar esa deuda, pero me retira la demanda’. En esas quedamos y que me volvería a reconstruir los senos. Y me fallaron”, rememoró la mujer.

Paula Andrea cumplió con su compromiso de retirar la demanda, pero la otra parte no hizo lo propio, por lo cual ella reiteró que fue engañada.

Recuerda ella que cuando habló con el cirujano Patrón, él le afirmó “mira Paula, yo no tengo realmente cómo construirte nuevamente los senos. Yo no soy una persona adinerada, puedo hacer un esfuerzo y hablar con la Corporación para que te hagamos esta devolución de este dinero” (como una pequeña indemnización).

La afectada cree “que la Corporación tiene una publicidad engañosa. La Corporación te dice que atiende un cirujano plástico en la valoración y realmente es una residente; la Corporación dice que opera a mujeres de bajos recursos por un valor menor, y la cirugía me costó 7 millones de pesos. Eso hubiera sido en cualquier quirófano de aquí de Medellín”.

Lo de hoy

Las heridas del cuerpo cicatrizaron, pero no las del alma.

No tiene los implantes, el seno izquierdo le quedó mutilado, quedó sin sensibilidad en ambos “y las heridas emocionales aún no sanan. Todavía estoy yendo donde el siquiatra y tomando antidepresivos porque ha sido muy duro enfrentarse uno con lo que uno pensó que iba a ser un bien, quedar totalmente destruida porque así lo siento”, aseveró la víctima.

Paula Andrea no tiene la confianza, ni el dinero, ni las gana para entrar a un quirófano con el fin de que le reconstruyan su seno izquierdo y de alguna forma pueda recuperar la sensibilidad. “La reconstrucción ya no, ya no me interesa volver a entrar a un quirófano”, manifestó ella.

Hace un año cambió de abogado y contrató más bien a un grupo de abogados. Se instauró una demanda directa ante la justicia administrativa, donde se intentó un proceso de conciliación, pero ésta no se dio. Ahora se prepara una demanda contra diferentes entidades como la Universidad de Antioquia, la Corporación, entre otras.

Entre tanto, Opinión y Salud intentó hablar con el doctor Alfredo Patrón para aclarar esta situación y mediante un correo electrónico respondió “En el momento no tengo comentarios al respecto. Está usted pidiendo información de un paciente, a sabiendas de que la historia clínica tiene reserva legal”.

Antes de toda esta situación Paula Andrea trabajaba en una empresa de confecciones. “Yo era una mujer muy feliz”.

Salía del trabajo y se iba para el gimnasio todos los días, tenía una vida social muy agitada, salía mucho con su esposo. Luego de la mala intervención quirúrgica, se quedó sin empleo, no volvió a salir como antes, prefiere quedarse encerrada en su casa. “No me provoca nada. Me siento como abandonada”, finalizó ella.

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