La diabetes no es una enfermedad mortal, siempre y cuando se siga un tratamiento

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A propósito de la conmemoración mundial del Día de la Diabetes, retrotraemos uno de los documentos que Opinión y Salud ha desarrollado de la mano del experto diabetólogo, médico internista Milton J. Vera Cotes. A su salud.

El doctor Milton Vera es diabetólogo e internista. Su experiencia inicia como egresado de la Universidad Metropolitana de Barranquilla y de allí opta por especializarse en la Sociedad Argentina de Diabetes y desde hace cuatro años trabaja en programas de prevención del riesgo cardiovascular.

Milton Vera es además conferencista; viaja por todo el país explicando a estudiantes y profesionales en áreas médicas, los riesgos de padecer esta enfermedad, pero sobre todo las señales que permitan identificar un cuadro de diabetes o de hipoglicemia.

“Sabemos que la prevalencia de diabetes es alrededor del 7 u 8 por ciento a nivel mundial y bueno, nuestro país hace parte de esas estadísticas”, dice Vera, quien agrega que el objetivo de estas charlas es tratar de formar a los médicos generales para que esos pacientes que no tienen buen control, que están en la casa y están haciendo como por ejemplo cetoaditosis diabética, estados hiperosmolares o incluso hipoglicemias, lleguen a las urgencias y tengan la posibilidad de recibir unos tratamientos adecuados y unos diagnósticos oportunos”.

La Cetoaditosis diabética es un problema que puede ser mortal y se manifiesta cuando el cuerpo no es capaz de usar la glucosa para generar energía. Esto se genera gracias a la falta de insulina y el organismo utiliza la grasa para obtener la energía

Señala el especialista que se busca que los médicos que se encuentran en los servicios de urgencias vean las complicaciones agudas como una causa de consulta frecuente y que estén prestos con el conocimiento idóneo para identificarlas y de esta forma brindar un tratamiento que le permita a quien padece un cuadro clínico de diabetes, tener una mejor calidad de vida.

Milton Vera explicó que muchos casos de diabetes o hipoglicemia pasan desapercibidos. Destacó que “el 25% de los pacientes que desarrollan diabetes debutan con una complicación aguda”. Y fue claro al afirmar que “si vemos que una persona en la casa está orinando frecuentemente, tiene mucha sed, ha perdido peso injustificadamente en los últimos meses… además de eso es un paciente que tiene la necesidad de comer demasiado, pues debemos sospechar de diabetes”.

Por ello, es necesario prestar atención a los cambios fisiológicos y consultar con un especialista, que pueda diagnosticar a tiempo y de forma correcta la enfermedad, así como el tipo y el grado que padece.

No obstante, cuando ya el paciente conoce su condición, pero las complicaciones son continuas, es probable, de acuerdo con Vera, que el tratamiento que lleva no es el adecuado “o tenga una condición aguda que esté llevando a una descompensación aguda de la enfermedad”.

Dice que es imperioso que el diabético tenga controles regulares con el médico de la Entidad Promotora de Salud (EPS) y de igual manera que se esté inscrito en programas de prevención del riesgo cardiovascular, los cuales le permitan al paciente tener mucho más conocimiento sobre la diabetes y saber cómo responder ante una situación crítica.

Vera añadió que muchas de estas condiciones pueden ser confundidas o pasar desapercibidas para el médico tratante. “Normalmente la diabetes es diagnosticada al azar. No se estaba buscando diabetes y terminamos encontrando una glicemia por encima de los valores normales”. Por lo que es importante que en una lista de exámenes de rutina, siempre se incluya una curva de glicemia.

Resaltó que las dietas malsanas y el afán por tener un cuerpo delgado y esbelto, ha hecho que muchas personas presenten episodios de hipoglicemia, pero dijo que estos incidentes son siempre más frecuentes en personas con diabetes que no tienen un tratamiento de acuerdo a sus necesidades o que presentan situaciones anexas como insuficiencia renal crónica, que es responsable que algunos medicamentos se acumulen y disminuyan la glicémica.

La diabetes como enfermedad crónica, se ha incrementado por los estilos de vida poco saludables, producto del estrés, del exceso de trabajo o de la celeridad con la que transcurren los días. Sin embargo, dijo que se puede vivir bien incluso con diabetes. “El paciente que tiene diabetes debe tener claro, que debe tener una vida normal con restricciones y cuidados. (…) Muchos pacientes con diabetes creen que la vida se está acabando, que van a morir. Que la diabetes es como si fuera un cáncer y no es cierto”.

Y por eso concluyó que los programas de intervención desde las IPS y EPS deben estar enfocados en la educación, con el fin que el paciente conozca su enfermedad y deje de lado los mitos en torno a la misma.

 

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