La “reculada” de Trump ante rechazo mundial por su oposición a restringir uso de sustitutos de leche materna

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El Newyork Times develó esta semana lo que sin duda será considerada otra inescrupulosa posición del gobierno Trump para defender su industria farmacéutica y ante la cual el mundo de la salud se pronunció rotundamente.

En un twitt publicado este lunes Trump llamó falsa la publicación del New York Times que contó el episodio en el que, en el marco de la reciente Asamblea Mundial de la Salud, la delegación de ese país, buscó impedir la resolución de la OMS y la UNICEF que recomienda la leche materna como “muy saludable” y solicitaría a los países restringir el uso de productos sustitutos.

En respuesta al diario, y contra toda lógica, el presidente norteamericano twiteó defendiendo supuestamente el derecho de las mujeres a acceder a estas leches maternas artificiales, precisamente por su condición de desnutrición y pobreza.

“La noticia falsa de hoy del New York Times acerca de la alimentación de pecho debe ser aclarada. Estados Unidos apoya fuertemente la lactancia materna, pero no creemos que las mujeres se les debe negar el acceso a la fórmula. Muchas mujeres necesitan esta opción debido a la desnutrición y la pobreza”.

La resolución solamente enunciaba que la leche materna es la alternativa más saludable para los niños y que se debían tomar pasos para minimizar la promoción imprecisa de sus sustitutos.

Medios de todo el mundo replicaron la información según la cual se esperaba que la resolución fuera aprobada de manera rápida en la asamblea en Ginebra, porque se basada en estudios que comprobaban que la leche materna era la más saludable para los niños y también se invitaba a limitar el uso de productos sustitutos para la lactancia, estudios conocidos ampliamente y que son irrefutables.

No obstante, cuenta el diario, Estados Unidos habría intentado modificar y bloquear la medida que pondera los beneficios de la leche materna y se recomendaba reducir el uso de las leches producidas por grandes multinacionales farmacéuticas.

Para el NewYork Times la posición de Trump “no sorprendió. De hecho, es solo uno de los ejemplos más recientes del sello del gobierno de Donald Trump que atormenta a los países más débiles al hacer a un lado las preocupaciones de salud pública para servir a los intereses de las empresas poderosas. La industria de la fórmula láctea tiene un valor de 70.000 millones de dólares y, debido a que la lactancia materna se ha vuelto popular en los países más desarrollados, ha puesto sus expectativas de crecimiento en los países en desarrollo”.

De hecho son conocidas las presiones  del gobierno Trump a gobiernos como el de Ecuador que estaba listo para presentar esta medida cuando Estados Unidos amenazó con “medidas comerciales punitivas” y el retiro de ayuda militar crucial, a menos que el país desistiera de presentarla.

“Si los funcionarios estadounidenses hubieran triunfado en el caso de la lactancia, el resultado sería fácil de prever: la gente sufriría; los ingresos de las empresas, no”, dice el párrafo final de la nota que el poderoso diario norteamericano  y  en referencia a esta nueva salida del presidente, esta vez relacionado a un caso de la salud,  casi que impone un nuevo término al diccionario… el  trumpiano: dícese de hacer uso de una actitud reverencial ante las compañías ricas y poderosas, el menosprecio a las necesidades de la gente pobre o enferma y ninguna atención a las consecuencias de largo plazo.

 

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