¿Cuál es la responsabilidad de la Supersalud en la crisis del sector?

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Los últimos acontecimientos de Medimás que involucran las actuaciones de la Superintendencia Nacional de Salud, al otorgar de manera acelerada el certificado de habilitación de EPS a una entidad recién creada para brindar a cinco millones de colombianos sus servicios de salud, revelan falta de liderazgo del principal órgano de control del Sistema Nacional de Salud.

La responsabilidad de la Supersalud en la crisis del sector en Colombia se encuentra en la pérdida de su rigurosidad técnica, falta de capacidad administrativa para responder a los usuarios y de autoridad para ejercer control sobre las entidades que, como las EPS, tienen una posición dominante en el sistema.

Éstos son los puntos críticos del ente de control de la salud.

Quejas y reclamos sin respuestas de fondo

Un acumulado de 887 mil quejas de los usuarios durante 2016 y otras 310 mil en el primer semestre de 2017 son pruebas fehacientes de las fallas en el sistema de salud.

La entidad acusa recibo de ellas y traslada el asunto a la EPS o institución responsable, dando por cumplida su función de vigilancia sin cerciorarse de que el afiliado haya recibido respuesta de fondo.

La mayoría de las quejas recibidas están relacionadas con las barreras de acceso a la atención en salud, la falta de red de servicios, o la tardanza para obtener una cita con un médico especialista. Nada de esto parece tener vigilancia de parte de la Superintendencia.

Tutelas para acceder a los servicios, un absurdo

Más diciente es la cifra de 80 mil tutelas anuales interpuestas por los usuarios para solicitar a los jueces la protección del derecho a la salud y más grave aún es que unas 20 mil tutelas sean para reclamar servicios contenidos en el plan de beneficio POS, lo que debería ser una práctica sancionada por la Supersalud, por cuanto los dineros que reciben las EPS son precisamente para garantizar los servicios del Plan obligatorio de salud.

Las intrascendentes conciliaciones

Dentro de las funciones jurisdiccionales de la Supersalud, la conciliación entre entidades pagadoras como las EPS y los prestadores de salud, no resuelven las grandes diferencias entre los actores del sistemas.

Las clínicas y hospitales reportan  8.2 billones de pesos de deuda con corte a junio de este año, según el gremio que une las clínicas del país, mientras que las EPS reportan una cifra significativamente inferior.

Cerca de 1500 sesiones anuales de conciliación entre EPS y prestadores de servicios, no impactan grandemente en regularizar el flujo de recursos.

Las traumáticas intervenciones administrativas

Otras actuaciones  que originan desconfianza del público, lo constituyen las medidas de intervención administrativa de las entidades de salud, llámese EPS u hospitales, que lejos de sanear administrativa y financieramente a los sujetos intervenidos, se convierten en interminables procesos, con prórrogas sucesivas, argumentadas en hallazgos (a veces reales, a veces no tanto), que a todas luces tienen una clara intencionalidad política.

En la mayoría de los casos estas intervenciones terminan deteriorando aún más los indicadores financieros y de calidad de la organizaciones hasta llegar a su liquidación  o  a estado de postración administrativa y financiera.

El país conoce de casos como Caprecom, Saludcoop y Selvasalud, que luego de ser intervenidas por periodos largos, fueron exprimidas en sus finanzas y llevadas a la liquidación, como también ocurrió con el hospital San Francisco de Asís de Quibdó, que luego de más de 8 años de intervención fue liquidado.

Ejercer inspección,  vigilancia y control sobre un universo de 12 mil actores del sistema de salud, exige a SuperSalud, la articulación con otros organismos del Estado, facultad que le otorga la Ley 1438 de 2.011,  para implementar procedimientos participativos que permitan la operación del sistema de forma coordinada, vinculando las Personerías, la Defensoría del Pueblo, las Contralorías, secretarías de salud y otras entidades u organismos que cumplan funciones de control. Este cometido está lejos de implementarse y al contrario cada entidad intenta aportar a su manera la solución a los problemas diarios de la salud, mientras los pacientes siguen a la deriva soportando la mala atención.

 

 

 

 

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