La tercerización de la salud en Barranquilla, un modelo que cojea

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Ante el país se ha vendido la idea de que el Distrito de Barranquilla posee unos servicios asistenciales de salud que pueden ser un modelo a imitar por otras entidades territoriales,  pero ¿qué tan imitable es el funcionamiento de la salud en Barranquilla?

Es innegable que este Distrito posee una buena  infraestructura  física en los centros de atención, diseminados a lo largo y ancho de su territorio, llámese puntos de Atención en Salud Oportuna, centros de Atención Médico Integral oportuna o los propiamente denominados hospitales. Esta red es administrada  por el Instituto de Previsión de Salud (IPS) Universitaria, una institución que es propiedad de la Universidad de Antioquia, cuyo capital social es del 98 %.

La IPS Universitaria no es un ejemplo de virtudes a la hora de hablar de administración hospitalaria. La experticia regentando en hospitales públicos podría verificarse en el departamento insular de San Andrés, de donde el operador se retira en los próximos días, dejando como único legado, un sistema de información, el cual muestran como su mayor logro.

En Barranquilla la experiencia en la contratación del personal médico, por parte de la IPS Universitario no dista de los vulgares mecanismos empleados por los patronos que soslayan las normas labores, con intermediarios, llámese sindicatos o cooperativas que no tiene finalidad distinta a la tercerización de las relaciones labores, en menoscabo de la seguridad social de los propios trabajadores de la salud.

Más de tres mil trabajadores de la salud en Barranquilla hoy están contratados a través de sindicatos y cooperativas que en realidad operan como simples intermediarios. Esta semana un grupo de estos trabajadores, protestaron por el incumplimiento en el pago de primas y otras prestaciones sociales; una de esas pancartas colgada en la puerta de un hospital es lo suficientemente explícita para describir el sistema de salud de La Arenosa.

Ninguna institución, ni sistema de salud que se sustente en la contratación del personal médico en condiciones indignas puede mostrarse como modelo, por cuanto no tiene posibilidad de sostenerse en el mediano y largo plazo; al contrario, los barranquilleros están en grave riesgo de retroceder en la calidad de la atención en salud.

Si bien es cierto que el sistema de salud en general padece de graves problemas financieros, siendo el principal síntoma las deudas insolutas entre las Entidades Prestadoras de Salud (EPS) y las IPS, no es menos cierto, que los servicios que presta la IPS Universitaria son objeto de giro directos por parte del Gobierno central.

Si nos ponemos a revisar los reportes publicados por el Ministerio de Salud, donde en el Distrito de Barranquilla registra que el pasado 10 de julio la IPS Universitaria recibió $3.300 millones de pesos anticipados por los servicios de salud contratados bajo la modalidad de capital del mes de julio del presente año, sumado a otros $4.300 millones girados por eventos de salud.

Por esta situación es injustificado el retraso en el pago de salarios y otras prestaciones a los trabajadores de la salud.

Los anuncios que se hacen desde Medellín sobre  los 22 mil millones de déficit en la IPS Universitaria, los embargos de las cuentas bancarias y de algunos edificios debe preocupar a las autoridades de Barranquilla.  Recientemente el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, expresó ante el Consejo Superior de la Universidad, que de persistir las dificultades financieras, la IPS debería liquidarse.

Las decisiones del distrito a la hora  de escoger un operador para la red pública de hospitales, sigue siendo desacertada; en el pasado recientes recordamos que fue Caprecom la entidad seleccionada para administrar los centros hospitalarios, sólo por complacer los embelecos del entonces Ministro de Salud, Diego Palacios;  la tristemente célebre EPS del Estado, tenía como carta de presentación la ineficiencia administrativa y las prácticas clientelistas, que la llevaron a su liquidación;  hoy  es la Universidad de Antioquia, que con su IPS, implementa en la ciudad de Barranquilla las prácticas más oprobiosas   de contratación del personal médico.

Nota: Que el distrito de Barranquilla contratara operadores de otras regiones del país es expresión de desconfianza en las instituciones de la región; desde Bogotá se miran experiencias exitosas en el sector salud en entidades como Mutual Ser y Coosalud, que son ejemplos en el aseguramiento, incluso en gestión de hospitales.

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