La Universidad CES logró patente para dispositivo que mide la fuerza de la mordida  

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Medellín.- Investigadores de la Universidad CES lograron la patente de parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para el ‘Mini sensor de fuerza de mordida con transferencia inalámbrica a dispositivos móviles’.

Específicamente el dispositivo fue diseñado por investigadores de la Facultad de Odontología de la institución en mención y de la Universidad de Texas A&M, College of Dentistry de Estados Unidos, junto con un centro de innovación de Medellín. La patente tiene una vigencia internacional de un año y el proceso para lograr la misma también contó con el apoyo de Colciencias y la Corporación Ruta N.

El odontólogo y director del Centro de Investigación, Crecimiento y Desarrollo Cráneofacial, Samuel Roldán Restrepo explicó que anteriormente se empleaba un computador y un dispositivo muy grande y costoso. El nuevo sensor permite medir la fuerza de la mordida máxima y submáxima en cualquier parte del arco dental para uso clínico, prevención y promoción en bruxismo, rehabilitación oral, ortodoncia, crecimiento y desarrollo craneofacial, entre otros objetivos.

Por su diseño ergonómico, la portabilidad, la iluminación y transmisión vía bluetooh

por medio de una aplicación conocida como ‘Bite Force 2’ instalada en el celular, se puede capturar la fuerza de mordida de diferentes personas con distintas afecciones. Esa información va en tiempo real al elemento de monitoreo (móvil o computador) que esté usando el profesional de la salud o compartirlo a un centro de investigación en cualquier parte del mundo.

Este elemento, por ejemplo, permite conocer qué problemas musculares tiene un niño durante su crecimiento, si es más pronunciado a un lado, al otro, o si se le está alargando la cara. “Cómo yo puedo restablecer por protocolos de función y monitoreados con el sensor y la cara de los niños puede crecer mejor, añadió el Director de la investigación.

Asimismo, se pueden rehabilitar funciones perdidas por accidentes o por algún otro problema.

Este elemento posee unos sensores en su parte superior, por su diseño ergonómico una sola persona lo puede operar, accede a la boca del paciente quien debe morder por 3 segundos, tiempo en el cual se hace la captura de la información y la transmite al móvil o computador. Esos datos arrojados sirven para almacenamiento, análisis y demás, anotó el odontólogo especialista.

“Llegar hasta este punto ha sido un esfuerzo enorme, muchísimas personas que han participado en esto, institucional y personalmente. Lo difícil de aquí es pasar al mercado; es decir, que esto se haga de manera industrial. Ya llegamos al prototipo industrial, ya funciona, sabemos cuánto cuesta, pero responder frente a un cliente ya es otro escenario en que necesitamos ayuda y lograr que esto llegue a cualquier parte”, sostuvo Roldán Restrepo.

El surgimiento de la idea

En odontología existen muchos elementos que son estáticos como las radiografías, fotos y muestras de los dientes, pero ninguno para restablecer una función y no hay medidas de función. Los diseños de las prótesis se hacen sin medir la fuerza de mordida del futuro usuario, pues todas son diferentes.

Viendo ese vacío y la ausencia herramientas que faciliten la práctica de diagnósticos bucales rápidos y coherentes, la institución le propuso al grupo investigador desarrollar el proyecto.

El dispositivo que existe en el mercado no es de tan buen desempeño y tiene menos características, con un costo de 800 dólares (cerca de 2 millones 400.000 pesos), en cambio el nuevo es posible que sea comercializado entre un millón y medio y 2 millones de pesos, dijo el experto.

Se espera que este utensilio llegue a estar al alcance de las familias; es decir a un costo muy bajo para que sea usado en casa como un elemento de fisioterapia cuando se requiera y que el crecimiento de la cara de los niños se dé de manera normal, dijo el también docente.

En la última fase del proyecto, que duró tres años, diferentes colegas de Nepal, India, Inglaterra, Estados Unidos y varias universidades de Latinoamérica han contactado a los investigadores del CES debido a que desean utilizar este nuevo sensor.

Todo el proyecto de investigación y desarrollo inició hace 15 años y se conecta con otras herramientas como la actividad eléctrica del músculo o los contactos dentales que finalmente serán soluciones integrales de la función maxilofacial, puntualizó el doctor Roldán.

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