Nace en Medellín Día Nacional del Salubrista

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Como reconocimiento al legado del médico activista, Héctor Abad Gómez, se estipuló celebrar desde 2018 cada 25 de agosto el Día Nacional del Salubrista, fecha en que ocurrió el asesinato de este defensor de los derechos humanos hace 31 años.

José Pablo Escobar Vasco, decano de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia explicó que con esta conmemoración se busca que cada año se reúnan los salubristas del país, así como las instituciones y sectores “que luchan por un mejor vivir para todos, por la equidad social para que sea posible ese sueño de la salud y de la paz para todos en el país”.

Para institucionalizar esta fecha como una celebración nacional se hizo un acuerdo de voluntades liderado conjuntamente por las universidades de Antioquia (UdeA), Nacional, Javeriana, la Personería de Medellín con el apoyo de la Asociación Colombiana de Salud Pública, la Academia Colombiana de Salud Pública, la Asociación de Egresados de la Facultad Nacional de Salud Pública de la UdeA y los gobiernos nacional, departamental de Antioquia y municipal de Medellín.

Esta fecha se aprovechará cada año para realizar actividades académicas que inviten a la reflexión sobre lo que se ha hecho, se hace y se hará en salud, “para exaltar memorias y reconocer actores presentes para seguir haciendo crecer nuestros sueños”, añadió el Decano.

Es por lo anterior que en esta ocasión se adelantó una nutrida programación académica y cultural desde este jueves 23 de agosto hasta este sábado 25, en la que se incluyeron el lanzamiento de esta celebración anual, la ‘Cátedra Héctor Abad Gómez’, la presentación oficial del Manual de Tolerancia y la proyección del documental ‘Carta a una sombra’ dirigido por Daniela Abad (nieta del médico en mención) y Miguel Salazar, acompañado de un conversatorio.

Educación extramural

Que se rompa en las universidades la enseñanza intramural; es decir, que los estudiantes vayan más a campo y conozcan de más cerca a las comunidades más vulnerables para sacarlos a la conciencia integral. “Que no enseñemos en el aula, que enseñemos en la vida, que enseñemos junto a nuestra gente. Que si queremos enseñar la epidemiología del cáncer, lo hagamos con los campesinos que utilizan el agrotóxicos, o si queremos enseñar sobre la epidemiología del autismo, lo enseñemos en las comunidades que consumen pescado que tiene metales pesados de la minería, etc., etc.

Ese fue el mensaje que emitió Jaime Breilh, director del Centro de Investigación y Laboratorios de Evaluación de Impactos en la Salud Colectiva de la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador), quien fue invitado a dictar una charla en el marco de la Cátedra Héctor Abad Gómez’.

Para este académico, ha habido un cambio cultural grande en las nuevas generaciones donde se presenta un “vaciamiento de la vida en un sentido profundo, la pérdida de valores, el ensimismamiento, el cerramiento en una posición egoísta, egocéntrica extrema, individualismo que es el terreno propicio que si sólo somos individuos, si solamente somos personas centradas en nuestro interés liviano, entonces somos consumidores perfectos y eso es lo que necesita el sistema que quiere vender. Yo creo que eso ha pegado duro en la juventud y hay una plataforma de reproducción de esa cultura que es de mundo cibernético y el mundo en redes se ha vaciado de contenido social, humano, profundo, hasta la amistad, la construcción de pensamiento, de la ciencia y el arte”.

En consecuencia, la universidad debe ser consciente de eso y por tanto, abrirle los ojos al estudiante para sacarlo de su zona de confort, “de su burbuja de vida a ir a la entraña de la sociedad y ver cómo vive nuestra gente, cómo está el país”, agregó el también ex rector de la universidad ecuatoriana.

Cree además, que ese tipo de enseñanza por parte de las universidades logrará que las profesiones tengan un sentido distinto y cambie el sentido de la vida, pero si esas instituciones no inciden en eso se estará reproduciendo lo mismo siempre.

De igual modo, Breilh llamó la atención que a 100 años de la denominada ‘Reforma Universitaria de Córdoba’ en Argentina (buscó la democratización de la institución) se mire qué país queremos y qué hay que cambiar en las universidades para que se pongan en concordancia con estos tiempos, “porque no estamos sintonizados con esta época, estamos atrasados en los diseños, vivimos universidades que son uniculturales cuando el mundo exige visión intercultural de la vida”.

Agregó el invitado internacional que se vive en una sociedad injusta, inequitativa. “Dormimos y nos alimentamos en espacios malsanos, los patrones de vida no nos enriquecen, no nos protegen, se siguen multiplicando los procesos epidemiológicos y nuestras universidades no pueden estar en el pico del iceberg cuando lo que está por debajo, está sucediendo”.

Para lograr un cambio es necesario rediseñarnos con calma y profundamente, repensar la realidad, repensarnos a nosotros mismos como sujetos de autoconciencia; es decir, romper los moldes convencionales, salir de la sociedad, salir de las aulas, salir de los laboratorios sin desconocer que éstos son importantes. “El gran laboratorio de la verdadera enseñanza universitaria es la sociedad y sus problemas”, puntualizó el académico.

 

‘Apostol de los derechos humanos’

Es importante recordar que el salubrista y maestro Héctor Abad Gómez fue un activista que luchó mediante sus ideas, para mejorar la salud de los colombianos. Fundó la Escuela Nacional de Salud Pública, que posteriormente se llamó Facultad Nacional de Salud Pública Héctor Abad Gómez de la UdeA.

Dirigió el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, en la Facultad de Medicina de la UdeA cuando se creó en 1956, luego de su paso por el Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS). Este ente se orientó explícitamente a la formación de estudiantes de medicina a partir del estudio y la vinculación con problemas sociales concretos de las comunidades.

Por disposición del Ministro de Salud Pública en 1963 el médico salubrista Santiago Rengifo, propició el traslado de la Escuela Nacional de Salud Pública, de la Universidad Nacional a la UdeA, bajo la dirección Abad Gómez, con miras a formar el personal profesional y técnico requerido en el campo de la salud pública del país, hacer investigación que contribuyera al desarrollo de las políticas de salud y programas educativos, así como prestar asesorías y servicios relacionados.

Entre 1960 y 1970, fue profesor de la Facultad de Medicina de la UdeA, en el Departamento de Medicina Preventiva. Hasta su muerte en 1987, fue maestro de Salud Pública de la misma institución. Igualmente, fue Jefe Médico del Instituto de los Seguros Sociales y Gerente de la seccional antioqueña de esta misma entidad.

Fue Secretario de Educación municipal y Secretario de Salud departamental. Como periodista de opinión fundó el periódico universitario U-235 y la revista El Cocuyo. Fue diputado a la Asamblea de Antioquia y representante a la Cámara por el Partido Liberal. También fue columnista de opinión de El Espectador, El Tiempo y El Mundo. Sus pronunciamientos sobre las condiciones de vida de las comunidades marginadas y en condiciones de miseria en Medellín y en Colombia, además de muchas de sus ideas de avanzada, le generaron enemistades con colegas, compañeros de facultad y directivas de esa época. Eso hizo que en algunas ocasiones buscara trabajos en otros países, en general asociados a OMS.

Trabajó en Manila (Filipinas) en donde ayudó a fundar una escuela de salud pública, y en Yakarta (Indonesia). Asimismo, fue docente invitado de la UCLA, en Los Ángeles (Estados Unidos). En 1978, durante el gobierno de Alfonso López Michelsen, fue Ministro Consejero en la Embajada de Colombia en México.

El seudónimo de este reconocido médico era ‘Apostol de los derechos humanos’.

A raíz de sus denuncias desde el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos de Antioquia, y mediante su programa radial y su columna en el periódico El Colombiano, Abad Gómez se convirtió en blanco de varias organizaciones armadas. El 25 de agosto de 1987 su amigo y también defensor de derechos humanos, el abogado Luis Fernando Vélez fue asesinado a balazos. Aprovechando esa situación, esa misma tarde una mujer buscó al médico activista en su consultorio y lo convenció a salir para que dedicara unas palabras a Vélez en su velorio, en el edificio del sindicato del magisterio de maestros. Abad Gómez salió a pie junto con su estudiante Leonardo Betancur y la mujer. Al llegar al edificio fue abordado por un par de sicarios, quienes lo asesinaron a él y a Betancur.

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AUTOR

Luisa Fernanda Rodríguez Jaramillo

Comunicadora social y periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá) y especializada en orientación profesional y ocupacional de la Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta).

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