Presidente Santos está en cuenta regresiva para resolver la crisis de salud 

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Inicia el último año de mandato del presidente Juan Manuel Santos y los colombianos más con el deseo, que con la confianza en el Gobierno, pensamos que en 12 meses se podría desatrasar, de lo poco o nada que ha hecho para resolver la crisis del sector salud.

No en vano, en los sondeos de opinión mensual aparece como el principal reto del próximo Gobierno el resolver la crisis del sector salud. Aunque para el ministro (Alejandro Gaviria) parezca suficiente el controlar los precios de los medicamentos, que sin lugar a dudas alivia el bolsillo de todos, o reorganizar el flujo de recursos financieros del sector, para que los prestadores de servicios reciban cumplidamente el pago; esto no vasta en demostrar el cumplimiento de la tarea del actual Gobierno en materia de salud.

La verdadera crisis la sienten los pacientes cuando acuden a una cita médica y no se les atiende o se le dilata la fecha de la consulta. Las fallas en el servicio de salud lo viven a diario miles de pacientes, algunos de ellos ubicados en zonas rurales dispersas, de donde deben caminar largos trayectos para conseguir un médico o un odontólogo.

Por otro lado, los centros y puestos de salud de media Colombia no cuentan con personal médico, en contraste, cientos de profesionales recién egresados de las universidades buscan una plaza rural donde realizar el servicio social obligatorio. Como dijeran en Macondo, “hay hambre, habiendo comida”, lo que falta es que el Ministerio de Salud formule y ejecute una política de servicios de salud para las áreas dispersas, y obviamente gestione el dinero para financiar dichas plazas. Un año de Gobierno es suficiente para ejecutar esta tarea.

Otra calamidad que se observa a diario en las ciudades es los afiliados cuando acuden a reclamar servicios de salud de mediana o alta complejidad y la Entidad Promotora de Salud (EPS) se hace la oreja sorda.

No ha sido posible romper la posición dominante que las administradoras de planes de beneficios ejercen en el sector donde tienen los recursos financieros, contratan con las IPS de su preferencia, las autorizaciones de servicios obedecen más que a las necesidades del paciente, a la necesidad de controlar el gasto médico. Con estos complejos comportamientos, un año es insuficiente para resolver tanta problemática que aqueja al sector salud de nuestro país.

Claro está que algo se puede hacer. La recomendación a las autoridades es sencilla, dese una pasadita por República Dominicana: un país de ocho millones de habitantes; que adoptó un sistema de salud en el año 2001, como una estructura similar al nuestro, toda vez que los consultores contratados todos fueron colombianos.

Pero a diferencia de Colombia, allá sí funciona la base de datos única sin tantos errores, el flujo de recursos es oportuno, no hay integración vertical, como quiera que cada actor respeta su rol y la inspección y vigilancia es efectiva.

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