Regulación de medicamentos fitosanitarios genera debate a comunidades indígenas y prácticas ancestrales

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Con el decreto 1156 de 2018 proferido por el Ministerio de Salud y la Protección Social que busca reglamentar el régimen de registro sanitario para productos fitoterapéuticos, incorporar nuevos referentes internacionales y señalar los requisitos para su expendio, se abre el debate respecto de quienes producen, elaboran y comercializan a pequeña escala los productos fitoterapéuticos, especialmente aquellos medicamentos hechos a base de plantas medicinales, propios y ancestrales de comunidades indígenas y grupos naturistas en el país.

El decreto aplica para todas las personas, naturales y jurídicas que produzcan, importen, comercialicen, almacenen, distribuyan productos fitoterapeuticos y a las entidades que ejerzan control y vigilancia sobre ello.

Para el acto administrativo el producto fitoterapéuticos es: “el producto medicinal empacado y etiquetado, cuyas sustancias activas provienen de material de la planta medicinal o asociaciones de estas, presentado en forma farmacéutica que se utiliza con fines terapéuticos, estos también pueden provenir de extractos, tinturas o aceites. En su fórmula no pueden contener principios activos aislados y químicamente definidos”.

El producto fitoterapéuticos de uso tradicional es aquel de fabricación nacional elaborado a partir de material de plantas medicinales cultivadas en nuestro país y que estén incluidas en el listado de plantas medicinales para productos fitoterapéuticos, se deduce su eficacia y seguridad aun sin haber realizado estudios clínicos de la experiencia por su uso registrado a lo largo del tiempo y su eficacia para el alivio de manifestaciones sintomáticas de una enfermedad.

Todos estos productos requieren de carácter obligatorio el registro sanitario expedido por el INVIMA, que para productos fitosanitarios son rigurosos en los requisitos para expedir el registro, por ello la afectación sobre las comunidades indígenas que de manera ancestral realizan productos a base de plantas medicinales que por siglos han estado presentes en su cultura.

Ungüentos, pastas, aceites, jabones, laxantes, extractos de plantas, son los principales productos que culturas indígenas elaboran para su uso constante y mínima comercialización, por ello esta regulación afecta una de sus principales actividades, que dificulta la comercialización de los productos naturales propios que consideran benéficos para el tratamiento de enfermedades, dolencias y padecimientos de salud.

La comercialización a bajo costo y a un sector muy reducido es lo que ellos consideran como práctica reducida y no como comercial, por tanto les dificulta su producción artesanal y les limita su expendio.

Consulte aquí el decreto 1156 de 2018

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