De Saludcoop, Cafesalud a Medimás, una traza de deudas y malos servicios

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Ninguno reconoce la incalculable suma de cuentas por pagar. El Estado se limita a ordenar una reclasificación contable, según la reciente ley 1797.

Por Alfredo Villadiego Lora
Consultor en salud
avilladiegol@yahoo.com

Hoy cuando entra a operar la EPS Medimás, surgida de la venta de Cafesalud, una sociedad anónima donde el Gobierno trasladó los afiliados de la liquidada Saludcoop, termina el trasegar de  5 millones 208 mil afiliados de los regímenes contributivo y subsidiado que han sido el centro de discusión en los últimos años en el sector salud, bien sea porque los directivos de Saludcoop desviaron recursos de la salud para fortalecer negocios particulares, por el cual están siendo investigados o por el desmonte de uno de los conglomerados empresariales más grandes del país, toda vez que agrupaba más de 160 clínicas.

Como en todas las entidades que interviene la Superintendencia Nacional de Salud, en el caso Saludcoop, la intervención resultó llevando a la EPS a una situación de desorden administrativo, empeoramiento del servicio de salud y quiebra financiera, contrario a lo que indican los códigos sobre intervención del Estado en la actividad empresarial privada, muestra de ello es que Saludcoop pasa de 33 mil trabajadores a 42 mil, con la sola llegada de Guillermo Groso como interventor: las ejecuciones del costo médico superaron el nivel de los ingresos y la percepción de la calidad de los servicios médicos nunca mejoró. Nunca dejó de ser la EPS con más tutelas de los afiliados para reclamar servicios contenidos en el plan obligatorio de salud POS.

Sin lugar a dudas que desmontar un entramado de empresas, como el de Saludcoop,  donde se cuenta una EPS,  IPS, lavanderías, empresas de servicios administrativos, resulta tedioso; hoy la tarea sigue inconclusa. La Superintendencia de Economía Solidaria se ocupa de la liquidación de los organismos cooperativos como es Gestión Administrativa  donde están vinculados 3.500 empleados a los cuales se les adeuda salarios desde enero del presente año.

Por otro lado la misma Supersolidaria hace esfuerzos por liquidar a Orientación y seguridad una cooperativa de trabajo asociado, donde 890 empleados esperan por su suerte.

Por su parte la Supersalud intenta conciliar las deudas entre la Corporación IPS Saludcoop en liquidación y Esimed, que fungía como administrador de las IPS del grupo; la discusión se centra en 45 mil millones que esperan los trabajadores a quienes se les ha prometido pagar con estos dineros.

Como instancia de conciliación la Supersalud no avaló dicho proceso por no tener certeza de las fuentes de los recursos ni las fechas de pagos, es decir que el futuro de los 1894 empleados es incierto.

A los líos laborales se suman los más de 2 billones de pesos que la EPS en liquidación ha reconocido a los prestadores de servicios de salud y proveedores e insumos que tiene al borde del colapso a más un hospital o clínica del país, situación que sumada al lastre de deudas que han dejado otros procesos liquidatarios de EPS, como es el caso de Caprecom, Selvasalud, Solsalud, Humana Vivir, entre otros.

Todo termina en que ninguno reconoce esta incalculable suma de cuentas por pagar.

Ni el Ministerio de Salud, ni la Supersalud, ni ningún otro ente estatal, reconoce, ni mucho menos plantean una solución distinta a ordenar una reclasificación contable, como se estableció en la reciente ley 1797, como si la problemática fuese de la contabilidad y no una falla del Estado para realizar inspección vigilancia y control sobre los dineros de la salud, que el mismo Estado delega en los particulares.

 

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