Edición número 2475

ISSN: 2619-2144 (En línea)

Santander, el segundo nido sísmico más activo del mundo

mesa de los santos tiembla

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Bucaramanga.- Santander se ubica en el segundo nido sísmico más activo del mundo  que se sitúa con exactitud en el municipio de la Mesa de los Santos y quizá por ello es tan común que los santandereanos hablen con tanta propiedad del tema y hasta aseguren que como tiembla todos los días, no hay riesgo de un terremoto porque las placas tectónicas se organizan lentamente.

El sismo del 10 de marzo de 2015 alertó a los santandereanos; muchos incluso decidieron organizar el botiquín y dejar en la mesa de noche linternas y silbatos. Sin embargo, cuando los días pasaron, el asunto se echó al olvido. Ahora, el terremoto ocurrido hace más de una semana en Ecuador vuelve a llamar la atención de los santandereanos quienes no parecen estar preparados para actuar en caso de un movimiento telúrico.

De acuerdo con Óscar Javier Granados del grupo de búsqueda y rescate de la  Cruz Roja Colombiana, seccional Bucaramanga los ciudadanos aún no son conscientes que el departamento es zona proclive a un sismo. Se desconocen cuáles son los factores de riesgo y son los sitios más vulnerables en las viviendas. Es necesario evaluar “cómo está construida nuestra vivienda, qué cosas tenemos en nuestras casas que nos puedan causar daño en un momento dado, tener un kit de emergencias  en caso que ocurra un evento, poder tener algo con qué sobrevivir las primeras 48 horas, preparar a nuestras familias sobre cómo actuar, hacia dónde debemos ir, cuál debe ser nuestro punto de encuentro”, dijo Óscar Bautista Granados y enfatizó en que en todos estos aspectos hace falta trabajar desde distintos frentes y en comunión con la academia para “enseñar a la gente cómo actuar; más que generar pánico, es saber actuar para responder adecuadamente frente a una situación de estas.

Señaló también que en cierto modo, el nido sísmico en el que se encuentra La Mesa de los Santos, municipio próximo a Bucaramanga y al área metropolitana tiene un factor protector, por cuanto “tiene una profundidad de 140 kilómetros. Eso qué genera: que una vez llega la energía a la superficie terrestre, llega muy disipada y por eso algunas veces no sentimos esos movimientos sísmicos. Por eso la gente se acostumbró a decir: sí, estamos en un sitio donde tiembla mucho, pero no pasa nada”.

No obstante si bien puede ser una ventaja, esto no es garantía que se presente un movimiento telúrico con altos niveles en la escala Richter y de poca profundidad.

En la actualidad hay dos líneas de trabajo: la primera, exigir a las empresas, el cumplimiento de los objetivos en seguridad industrial y mitigación del riesgo. De otra parte en el trabajo con las comunidades, dice Óscar que hay una falencia pues aunque se han realizado algunos simulacros, es escasa la respuesta de la población frente a dichas actividades. “El año pasado, se tomó un domingo para vincular a las familias, porque cuando se hacía, normalmente se hacía los viernes en el marco del mes de la prevención para desastres y normalmente los que participaban eran las empresas (…) sin embargo, muchas cosas que se realizan en este tema de preparativos, si no se difunden, no generan el impacto”, lo que evidencia fallas en la comunicación entre las autoridades y actores responsables, como también de comprenderlo como un proceso de que debe iniciar desde el núcleo familiar. “Las instituciones se están preparando, pero seguimos fallando en llegar a las comunidades”, afirmó Óscar Javier Bautista Granados.

En el mapa de riesgo, el Comité de Gestión del Riesgo, del que hace parte la Cruz Roja, se revelan 147 zonas de riesgo en Bucaramanga y el área metropolitana, pero que no están sesgadas solo por movimientos sísmicos, sino que engloba incendios forestales, remoción por masas, inundaciones, asentamientos subnormales, entre otros, que pueden causar afectación en las personas, sus hogares e incluso al medio ambiente.

Ramón Andrés Ramírez Uribe, director de Gestión de Riesgo de la Gobernación de Santander dijo que a la fecha en el departamento se han presentado dos mil doscientos veinte sismos según el sistema geológico, y el más fuerte de ellos se registró en Los Santos, el 11 de febrero de 2016 con 4.8 en la escala de Richter y una profundidad de 154 kilómetros.

Dijo que si se planteara la atención  por zonas proclives a estos eventos, debería prestarse atención a los municipios de la Provincia de Soto Norte: a Los Santos, Zapatoca, Betulia, Villanueva, El Playón, Santa Helena del Opón, San Vicente de Chucurí, Jordán, El Carmen y Landázuri, “pues estos son los epicentros que realmente son bastante cercanos a poblaciones importantes… el área metropolitana, muy cercana a Los Santos, muy cercana a Zapatoca, a Betulia, pues obviamente se sienten los efectos de los sismos”, expresó el funcionario.

En cuanto a la capacidad de repuesta señaló que trabajan de forma articulada con los  equipos especializados para responder en caso de un evento trágico. Explicó que gracias a dicho sistema “Colombia ha invertido en equipos y tenemos el personal capacitado, pero necesitamos de la conciencia de cada uno de nosotros, en las casas, en las viviendas para tratar de evitar que por falta de prevención se ocasionen tragedias mayores”.

Añadió que en el departamento de Santander se cuenta con un buen número de kits de ayuda humanitaria que están disponibles en bodega para atender una emergencia, y si bien se deben incrementar, “ya tenemos algo mientras nos llegan las ayudas de otros lugares, en caso de que se presente una emergencia como está pasando en Ecuador”.

Ramírez también dijo que es irresponsable que los santandereanos pongan su confianza en la sismicidad constante y la teoría que ronda como saber popular que no se darán efectos que lamentar si tiembla de manera constante. “Esto es algo que no se puede pronosticar, pero sí se puede preparar”.

La voz de un geólogo

OpiniónySalud consultó a Diego Ibáñez,  coordinador del servicio geológico de Bucaramanga para preguntarle si los constantes temblores que se han presentado en el departamento y a nivel mundial, pueden ser una alerta de terremotos o por el contrario si al bajar la actividad ello podría tomarse como una proximidad de un movimiento telúrico de gran potencia.

Ibáñez explicó en primera instancia que el nido sísmico al que pertenece Ecuador no es el mismo en el que está situado el municipio de Los Santos y sus vecinos. “Acá la sismicidad que se ha presentado en Bucaramanga, dentro de los registros que se tiene es la normal; acá básicamente sabemos que Bucaramanga es uno de los nidos sísmicos más activos del mundo y prácticamente tiembla casi todos los días (…) pero eso no quiere decir que los que se están presentando sean un signo premonitorio del mismo” y explicó que es una ventaja que tiemble a diario porque “eso está liberando energía y no se concentra. Es similar a cuando se tapa una olla a presión; cuando se tapan los conductos de escape, se acumula y explota y mientras tenga escape, no hay problema”, indicó.

 

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AUTOR

Dora Inés Cortés García

Comunicadora social periodista de la universidad Pontificia Bolivariana, seccional Bucaramanga. Especialista en Comunicación Educativa de la Corporación Universitaria Minuto de Dios de Bogotá.

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