¿Qué tan bueno es el sistema de salud de Colombia? Es bueno, pero no tanto como para hacer fiesta

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Escuchamos de voz de funcionarios del Gobierno Nacional y de los gremios, la afirmación de que nuestro país tiene uno de los mejores sistemas de salud del mundo,  lo cual hace sentir  orgullosos a unos, aunque es muy probable que dicha expresión se torne burlesca en los oídos de un paciente que deba recorrer largas distancias en búsqueda de una atención médica de un especialista.

Si se trata de analizar el sistema de salud como un conjunto de normas, procedimientos e instituciones, de que disponen las personas para gozar de calidad de vida,  con seguridad tenemos formulado un buen sistema de salud:

  • Con subsidio a la demanda
  • Bajo un sistema de aseguramiento, que ofrece cobertura universal
  • Con financiación garantizada con impuestos a la nómina, rentas parafiscales y participación subsidiaria del Estado
  • Que cuenta con una red de controladores, encabezada por la Superintendencia Nacional de Salud, que gestiona efectivamente las quejas de los usuarios
  • Con una clara división de las competencias de las EPS como gestoras del aseguramiento y los prestadores de servicios de salud.
  • Con una base de datos única del Sistema de seguridad social integral, que permite la controlar la trazabilidad de la afiliación y la atención en salud
  • Y un flujo de recursos garantizado a través del mecanismo de giro directo.

Todos estos aspectos están formulados y reglamentados legalmente en Colombia, pero de ahí a que el afiliado o usuario sienta calidad en el servicio hay mucho trecho.

Síntomas que demuestran que el sistema de salud colombiano no es tan bueno como está en el papel

Durante el primer semestre de 2016, los afiliados interpusieron 31 mil tutelas para reclamar servicios de salud contenidos en el plan de beneficios POS, lo cual quiere decir que las EPS no garantizan los servicios por los cuales reciben la unidad de pago por capitación. Las EPS que más incurrieron en negación de servicios POS, son Cafesalud con 9.600 tutelas en el semestre, Nueva EPS con 3.400 y Savia salud con 2.800 tutelas. 

Otro dato contundente es que durante el año 2016 la Supersalud tramitó 467 mil quejas de los usuarios, de las cuales 82%  está relacionado con la restricción al acceso a los servicios de salud y el 10 por insatisfacción de los afiliados con el proceso administrativo de las EPS.

Otro dolor de cabeza del sistema de salud es la red de referencia y contra referencia, gracias al cual un campesino del sur de Bolívar, del Magdalena o del Meta, debe recorrer kilómetros en mula, en canoa, en carro o en avioneta, para llegar al hospital de segundo o tercer nivel para obtener una consulta especializada. El mismo Ministerio de Salud ha informado que 185 hospitales públicos están en riesgo financiero alto, por no decir quebrados.

En Chocó, el Estado ha sido indiferente frente a una recurrente crisis del sector salud, el hospital San Francisco luego de 8 años de estar intervenido por Supersalud, hoy está bajo la administración del Hospital Ismael Roldán Valencia del municipio de Quibdó y la situación sigue siendo crítica, los médicos continúan haciendo paro por falta de pago.

Otra forma de mirar el desempeño del sistema de salud, es a través  de los grandes indicadores, por ejemplo en mortalidad materna, durante el último año murieron 481 mujeres en el parto o por causas asociadas al embarazo, en mortalidad infantil, las cifras del Instituto Nacional de Salud dan cuenta de 303 muertes de menores de cinco años por causas asociadas a la desnutrición, esto sólo en el 2016. No sobra revisar las noticias de prensa para enterarnos de la tragedia de los niños de La Guajira, departamento en que en el 2016 murieron 19 por desnutrición, otros 7 en el Chocó y 5 en el Vichada.

En otros lados las cosas sí funcionan

Una mirada por algunos países de la región podría darnos una idea de cómo funcionan  algunos  aspectos que nosotros no logramos controlar.

En República Dominicana, en el 2001, el Gobierno estableció un sistema de salud idéntico al nuestro, claro, con asesores colombianos, que replicaron el modelo de subsidios a la demanda en salud, el cual se sustenta en una sola base de datos que consolida la información de afiliación, datos asistenciales y de recaudo y pago. Este sistema en el país caribeño funciona perfectamente, como también funciona la separación efectiva entre el asegurado y el prestador de servicios de salud, es decir no hay integración vertical.

Mientras en Colombia hay escasez de médicos especialistas en algunas áreas,  la oferta de cupos de las universidades es restringido. En Argentina hay más cupos que médicos aspirantes, por esos nuestros médicos emigran al sur.

Es cierto que mediante la Ley 100 de 1993  y de las reformas que se siguieron, se estableció un sistema de salud dotado de importantes instrumentos, loables principios como la solidaridad, subsidiaridad, la calidad; importantes  recursos financieros; pero en la realidad el usuario no percibe esas bondades del sistema,  sobre todo, cuando el único hospital que está al alcance de su mano no está en capacidad de brindarle una consulta médica u odontológica o la atención de urgencia; es aquí donde inicia lo que todos llaman el paseo de la muerte.

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