¡Tamaña responsabilidad!

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El Presidente de la República, los gobernadores, los alcaldes municipales y distritales ya podrán designar en propiedad a quienes serán los Gerentes por los próximos cuatro años de los hospitales públicos de orden territorial, es decir, los del orden nacional, además de los departamentales, municipales y distritales.

Lo anterior es posible toda vez que en días pasados se expidieron los que parecen ser los últimos actos administrativos exigidos en el artículo 20 de la ley 1797 sancionada en el pasado mes de julio y que deberán observados y tenidos en cuenta por estos nominadores para realizar dichas designaciones en las Empresas Sociales del Estado: el 1º. de septiembre el Ministerio de Salud y Protección Social expidió el Decreto 1427 de 2016, que sustituyó algunos apartes del Decreto 780 de 2016 en lo referente al nombramiento de los Gerentes de las Empresas Sociales del Estado, y el 2 de septiembre el Departamento Administrativo de la Función Pública expidió la Resolución 680 de 2016, que señala “las competencias que se deben demostrar para ocupar el empleo de gerente o director de las Empresas Sociales del Estado”.

Como se sabe, a partir de lo definido en la citada ley 1797 del 2016, el proceso de designación de estos Gerentes será de ahora en adelante un asunto que dependerá de la discrecionalidad de los gobernantes territoriales, y ya no será más provisto este cargo por concursos meritocráticos como venía ocurriendo en los pasados años.

En ese orden de ideas, les asiste una gran responsabilidad a quienes vayan a realizar estos nombramientos, toda vez que los escogidos serán quienes custodien y dirijan la operación del principal patrimonio socia de los colombianos: la red pública hospitalaria. No está de más decir que en estos momentos este patrimonio se encuentra amenazado en su sostenibilidad por múltiples razones que se pueden resumir en la afectación de los prestación de los servicios asistenciales ofrecidos en sus portafolios, debido a razones de tipo administrativo-financieras dada la crisis de iliquidez e insolvencia que atraviesan estos centros de atención, principalmente por el no pago de las atenciones realizadas a pacientes afiliados a los diferentes pagadores de servicios de salud que intervienen en el sistema de salud colombiano, e incluso a algunos ya liquidados y que no pagaron dichas obligaciones.

Esta responsabilidad de los Gerentes en el adecuado funcionamiento de los hospitales públicos, implica garantizar la continuidad de la atención de la población pobre y vulnerable de este país, que es la principal demandante de los servicios de estos centros hospitalarios, especialmente en calidad de usuarios del régimen subsidiado. Sin embargo, también es sabido que el derecho de la salud de esta población hoy está en algunos sitios amenazado y en otros ya está siendo vulnerado por los problemas que se generan en la falta de atención por el no pago de estas atenciones hacia los prestadores, tanto públicos como privados.

Encontrar personas que cumplan los requisitos definidos en la normatividad para ocupar el cargo de Gerente de una Empresa Social del Estado, no resulta complicado. Como tampoco lo es encontrar a alguien que con el cumplimiento de esos requisitos, resulten además bien evaluados en lo referente a las “competencias y conductas asociadas” que se han definido en la reciente reglamentación generada a principios de este mes de septiembre. Pero lo que sí resulta complicado es encontrar que una persona que califique para el cargo de acuerdo con las exigencias normativas antes mencionadas, sea capaz de hacer magia de la más alta complejidad para hacer viable y autosostenible, además de lograr un buen posicionamiento en el mercado, a una entidad  hospitalaria a la que cada vez las aseguradoras la quieren contratar menos pues prefieren cada vez más a las IPS privadas. Inclusive, una reciente norma expedida por el mismo Ministerio de Salud y Protección Social, la Resolución 2867 de julio de 2016, permite que actividades que venían desarrollándose en los hospitales públicos y que les “aseguraban” unos ingresos por venta de servicios como promoción y prevención a las EPS del subsidiado y atención individual de las personas no afiliadas al sistema a las secretarías de salud territoriales, puedan ahora ser contratadas también con IPS del sector privado.

Resulta también difícil encontrar la persona que sepa gerenciar una entidad a la que hoy no le están pagando la tarifa que corresponde y de manera oportuna, cuando presta los servicios que se alcanzan a contratar con estos pagadores de servicios de salud. Y también resulta aún más difícil encontrar a la persona que resulte inmune a la corrupción en el manejo de los recursos públicos de la salud, y que no sucumba ante la presión politiquera  que padecen quienes dirigen estos establecimientos hospitalarios públicos.

En síntesis, ahora que los nominadores territoriales deben designar a los Gerentes de las Empresas Sociales del Estado, deberán hacerlo teniendo en cuenta sus conocimientos, la experiencia,  las destrezas, las habilidades,  el blindaje que tengan contra todo tipo de presiones, la honestidad pero también el nuevo atributo como es la “magia gerencial”, aquella que hará que los hospitales públicos sigan operando, que les paguen las billonarias carteras que le deben a la red hospitalaria, que sean viables y autosostenibles, aunque estén en vías de extinción porque con todo lo que les ocurre hoy día, pareciera que los quisieran acabar para sacarlos del mercado. ¡Tamaña responsabilidad la escogencia y la designación de estos Gerentes!

ubeltran@hotmail.com

@ulahybelpez

 

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