‘Vigilantes de los fármacos’ del Atlántico, los más sobresalientes del país

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Barranquilla.- En la oficina de la Asociación de Químicos y Farmacéuticos del Atlántico, expertos se reúnen al menos una vez al mes para analizar qué efectos adversos están ocasionando los medicamentos que son suministrados a los pacientes en las instituciones prestadoras de salud (IPS) del Atlántico.

Se trata del equipo del Programa de Farmacovigilancia de la Secretaría de Salud del departamento, cuyo trabajo ha sido reconocido en tres ocasiones por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima).

La apuesta de la administración departamental por reducir los efectos negativos de los fármacos y mejorar la atención de los pacientes empezó hace más de diez años. La persistente tarea de analizar los reportes de eventos que registran los hospitales y generar alertas y recomendaciones empieza a dar sus frutos y pone de manifiesto un trabajo silencioso pero comprometido con la salud de los atlanticenses.

En 2013, el equipo fue designado por el Invima como el primer Nodo Regional, lo cual, convierte el trabajo del Programa de Farmacovigilancia en punto de referencia para el Caribe y vincula las experiencias del equipo a una red nacional.

En diez años, el programa de Farmacovigilancia ha recibido tres mil reportes de IPS.  A partir de 2012 se han evaluado cerca de mil eventos adversos; es decir, los síntomas indeseables que pueden presentar los pacientes ante la prescripción de un determinado tratamiento. Es uno de los pocos programas de farmacovigilancia del país que hace investigación: a la fecha completa ocho estudios que van desde el análisis de prescripción de medicamentos específicos hasta un estudio de automedicación en las tiendas del Atlántico.

Sumado a lo anterior, es el único Programa de Farmacovigilancia que cuenta con una publicación dirigida  a los profesionales de la salud que alerta sobre las señales potenciales detectadas mediante la revisión de los reportes. Desde 2010, cada año se publican cuatro números del Boletín de Información de Medicamentos del Atlántico (BIMA) y se ha convertido en un mecanismo útil para estimular la notificación de reacciones adversas, uno de los principales obstáculos en este tipo de programas pues existe el temor en los profesionales de la salud a posibles sanciones pese a que la ley establece que estos registros son confidenciales y no pueden ser usados como prueba.

Para el secretario de Salud de departamento, Armando De la Hoz Berdugo, uno de los compromisos de la Secretaría es garantizar la sostenibilidad del programa para consolidar información que permita tomar decisiones. “Tenemos el compromiso consolidar y mantener vigente el Programa de Farmacovigilancia pues ha generado un impacto en la documentación y registro de información. La meta es contar con una base de datos de los medicamentos que generan efectos adversos en los pacientes de las IPS públicas y privadas del Atlántico”.

DEL PACIENTE AL ANÁLISIS

Los reportes dan cuenta de la realidad de los servicios sanitarios. Así lo explica el coordinador del equipo de Farmacovigilancia del Atlántico, Michael Macías Vidal.

El químico farmacéutico y experto en epidemiología asegura que los reportes revelan algunas de las falencias del sistema de salud.  “El año pasado, podríamos decir que el 30 % de los eventos adversos eran prevenibles”.

Uno de los análisis más relevantes que ha realizado el Programa de Farmacovigilancia ha sido el estudio de prescripción e indicación de la Dipirona en los hospitales de la red pública.

El uso de este analgésico generó un elevado número de reportes. Durante varios años el Programa de Farmacovigilancia emitió publicaciones, realizó cerca de cien capacitaciones sobre el uso correcto de la Dipirona; con esta estrategia fueron convocados alrededor de dos mil profesionales entre médicos y enfermeras. Hoy este fármaco no es el principal motivo de reportes. La batalla por un buen uso parece que ha sido ganada, la lucha continúa con otros fármacos como el Tramadol, por ejemplo.

MEJOR VIGILANCIA, MÁS AHORRO

Uno de los retos de la Secretaría de Salud del Atlántico es propiciar el aumento de los reportes que aunque la ley contempla y lo exige, la implementación de los programas de Farmacovigilancia aún es incipiente en las IPS.

La coordinadora del Programa de Control de Medicamentos y Otras Tecnologías  del departamento, Dilia Borges Bonadiez, señala que lo ideal es llegar a un número de reportes constante que permita tomar decisiones.

En el Hospital de Baranoa, el químico farmacéutico Martín Alvis es el encargado del programa de Farmacovigilancia. Desde hace tres años realiza el seguimiento a los medicamentos.

“La reducción en costos es evidente. Nosotros manejábamos un promedio mensual de mil unidades de Dipirona, con el programa estamos utilizando entre 600 y 700 unidades, esas 300 unidades restantes nos dan un promedio de ahorro que va de los 10 a 15 millones de pesos al mes”, explicó Alvis.

Borges Bonadies destaca que un buen manejo farmacológico se traduce en rentabilidad para el sistema de salud así como para las IPS. “Se evita el reintegro de los pacientes por urgencias y la prolongación de la estancia en la institución”.

RECONOCIMIENTOS

*Esfuerzo y gestión en la implementación del programa de farmacovigilancia del Atlántico y su contribución al Programa Nacional de Farmacovigilancia. 3 de noviembre de 2007.  Universidad Nacional de Colombia e Invima.

*Mejor experiencia en Farmacovigilancia en la modalidad de Entes Territoriales. 26 Noviembre de 2011. Invima.

*Nombramiento a la Secretaria de Salud Departamental del Atlántico como Nodo Regional Asociado a la Agenda Regional Caribe de Farmacovigilancia. 27 de junio de 2013. Invima

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